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San Pablo: diez razones para visitarla

¿Por qué ir a San Pablo? Porque esta ciudad, a solo tres horas de avión, es hoy la capital de Sudamérica. San Pablo tiene día y noche; restaurantes y barras; arte y diseño. Incluso, playas recomendables. Aquí, los 10 indispensables de esta ciudad imperdible.
San Pablo es grande. Más bien, enorme. Con un tránsito de autos infernal, largas avenidas, calles intrincadas, parques, cemento, y miles de lugares para ver y conocer. Pero no desesperes. Si vas a esta ciudad maravillosa, sea por una semana o por apenas dos días, esta guía será tu salvación.
EL TOP TEN PAULISTA
1. Parque do Ibirapuera
Más que pulmón, corazón (verde) de la ciudad. Las cien hectáreas del Parque Ibirapuera, en el barrio de Moema, son el lugar donde ver pasar el día sin apuro para sentirse un auténtico paulista. O algo así. Ideal tanto para consumir arte (allí está el Museo de Arte Moderno y el pabellón sede de la Bienal de San Pablo y la S.P. Fashion Week) como para correr o andar en bicicleta entre los lagos. Fue diseñado por el gran arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, que curiosamente culminó recién hace un par de años el último edificio de un proyecto iniciado en la década del cincuenta para celebrar los 400 años de la ciudad. Esta última pieza de un juego admirable es un auditorio que parece una gigantesca rampa de skate y que tiene una acústica capaz de volverte fan de cualquier género musical.
2. Calle Oscar Freire
¿Suficiente verde, demasiado arte? No muy lejos del Ibirapuera (en términos de distancias paulistas) espera "la" calle de compras chic: Oscar Freire. Diseñadores internacionales y locales, consagrados y emergentes, conviven en media docena de cuadras repartidas a cada lado del eje de la Rua Augusta (donde es recomendable chequear también la galería Ouro Preto, poblada de minilocales de diseño independiente y alternativo). Dos buenas paradas: el futurista megastore de los brasileñísimos zapatos Melissa (al 827) y el riquísimo café Santo Grão, con su carta de infusiones gourmet y tragos cafeteros, frente el hotel Emiliano (al 413).
3. D.O.M.
San Pablo tiene más de un buen restaurante para elegir cada día del año. Sin embargo, ninguno con el renombre y los premios internacionales de D.O.M. que por estos días cumple ya diez años. Es la creación del chef-celebridad de brazos tatuados Alex Atala, campeón paulista de la cocina brasileña contemporánea, moderna, fusión; en fin, creativa y cool. Para los desprevenidos, cabe aclarar que, aparte del más famoso, D.O.M. es, lejos, uno de los restaurantes más caros de esta cara ciudad. Queda en Barao de Capanema 549, Jardins.
Otros dos restaurantes muy recomendables, que ponen al día la cocina brasileña tradicional de distintas regiones y no resultan tan caros como D.O.M., son: Tordesilhas (Rua Bela Cintra 465, Consolaçao). El primero es originalmente de Trancoso, Bahía, con sucursal paulista en el barrio de Jardins, y patio con cocoteros entre las torres del centro financiero. Carta nordestina-moderna, con conveniente buffet ejecutivo para el mediodía, todo a cargo de la chef Morena Leite. Por su lado, Tordesilhas, en una antigua casona del mismo barrio, es un número fijo en las listas de "los mejores" de la súper influyente revista Veja. Elegir el menú degustación "combinado Brasil".
4. Hoteles
Cuando en Buenos Aires no se hablaba aún de hoteles boutique o de diseño, S.P. ya tenía a Fasano. Quizás el hotel que con más autoridad definió un "standard boutique" en Sudamérica, es responsabilidad de una conocida familia de restaurateurs. Sus suites son el colmo de la elegancia "estilosa", queda en pleno barrio de Jardins y tiene una callecita propia. Su restaurante de pastas (a la cabeza de la decena de propiedades gastronómicas de los Fasano) también es de los mejores lugares donde comer en la ciudad. Y su clásica barra es ideal para beber Dry Martinis o cachaça añeja con jazz en vivo. Otras opciones hoteleras en zona: más boutique, Emiliano (en la Oscar Freire); business con servicio impecable, L'Hotel (sobre la corporativa Avenida Paulista); supereconómico, low cost, pero bien ubicado, Formule 1 (en Jardins y en Paraiso).
5. Galería do rock
¿Así que llegó el fin del disco y las disquerías? No en San Pablo. La respuesta paulista a la Bond Street porteña es una galería de cuatro pisos y subsuelos repleta de disquerías, rockerías y demás tiendas para el joven alternativo y no tanto (ni joven ni alternativo). Para los menos aventureros (por lo musical y por el barrio, que de noche se torna bastante peligroso), San Pablo tiene también un megastore de la cadena de disquerías francesa fnac, que aparte suma libros y electrónicos.
6. Virada Cultural
Una vez al año, desde 2005, San Pablo se detiene. O se pone en marcha, según se mire, cuando en los primeros días de mayo se realiza la llamada Virada Cultural. Megafiesta a la brasileña, se trata de una impresionante programación de 24 horas ininterrumpidas de arte, particularmente de música, pero también teatro, cine y circo, al mismo tiempo por toda la ciudad. Millones de paulistas y visitantes vibran entonces con shows gratuitos que van de la orquesta sinfónica municipal al colectivo hip hop más callejero. Chequeá el site oficial para saber cuándo ocurrirá la edición 2010, y andá reservando pasaje...
7. SESC
Si a uno le interesan los espectáculos, pero no tiene la suerte de caer en San Pablo para la Virada Cultural, el remedio es chequear la agenda de SESC, que no es un centro cultural sino toda una cadena de ellos, como si fueran locales franquiciados. Administrados por una especie de Cámara de Comercio, los SESC casi no fallan: ubicaciones por toda la ciudad, instalaciones óptimas, programación de calidad, entradas accesibles y, sobre todo, un clima absolutamente local. El más recomendable es el del barrio de Pompéia.
8. Estação da Luz
Al margen de las torres y los helipuertos del centro y la avenida Paulista, esta Pinacoteca del Estado de San Pablo, en otro edificio ferroviario reciclado, con notables colecciones de arte brasileño latinoamericano (otra vez, de martes a domingos, con entrada a 6 reales).
9. Pizzería Castelões
Si te gusta comer pizza, comenzá la lista en este punto, la verdadera razón por la cual visitar esta megaciudad: Castelões. Se trata de un antigua pizzería, en un punto muy "porteña", en el tradicional barrio de inmigrantes italianos Brás, algo alejado y oscuro. Es difícil explicar lo bueno que es este sitio, incluso para quienes aseguren que la mejor pizza se come en Buenos Aires. Pobres de ellos…
Alameda Jairo Góis 126
10. Playas
¿Playas en San Pablo? Sí, playas, buenas playas. A sólo un par de horas de viaje desde Sampa, se puede terminar en la arena. A no confundir: los "balnearios" más a mano y más importantes desde la ciudad son los de Guarujá. Sin embargo, la recomendación es seguir de largo, viajando por la costa hacia el norte hasta encontrar los carteles de Camburi (más agreste, un pueblito sin calles asfaltadas) y Maresias (pequeña ciudad con alma 100% surfer).
Si estás por ir a San Pablo, esta guía te será de gran ayuda. Si ya fuiste, contá en el foro de Glam Out qué fue lo que más te gustó.

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