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Qué pasa08/05/2017

Dulzura belga para tardes de lluvia

Su crujir nos hace anhelar una tarde lluviosa frente a un canal con cisnes en algún pueblo de Bélgica. Pero no es necesario ir tan lejos: las tradicionales, mantecosas e increíbles Jules Destrooper llegaron desde Flandes anticipando grandes y cercanos momentos con su aroma a dulce invierno.

Coronadas con miel o salsa de chocolate (¡también dulce de leche que aporte argentinidad!), o así nomás, a solas con su textura inconfundible, estas galletas conquistaron el mundo desde su origen en Bélgica, donde su exquisito perfume a manteca y un toque de especias de Oriente emana desde la multitud de locales que compiten por quién las prepara de la forma más tentadora.

Ahora es posible replicar la experiencia en nuestros pagos, ya que una de sus marcas emblemáticas, Jules Destrooper, puso a la venta una delicada caja de lata que conserva sus cualidades intactas (y que dan ganas de coleccionar o, al menos, usar luego para otra cosa).

Con forma de waffle, aunque finas, de textura crujiente, y con un toque acaramelado, lo cierto es que en Bélgica cada familia tiene su receta propia. Y, según afirman sus fabricantes, también la elaboran según su libro secreto de recetas de cocina, desde 1885, y sin modificarlas hasta la actualidad, sin conservantes ni colorantes.

Una razón para desear que la estación más fría llegue de una vez.

Vienen en lata de 223 gr. y salen $500. No es barato, está claro: pero es un regalo precioso para dar (y darse). Se vende en supermercados, tiendas de delicatesen y en Import Coffee Company (http://www.import.com.ar)

Glam Out

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