Es ante todo un espacio mítico, abierto donde supo funcionar en tiempos pasados Bull Dog, Dee Lite y Calle 24, ahora transformado en una nueva atracción de la noche porteña. Sobre la calle homónima surge Club Araoz , que en sus principios dijo llamarse Stereo, aunque al parecer ese nombre no gusto dando paso a este más sencillo y llano.
La idea de los organizadores es la de volver a los house club, con capacidad máxima de 1.000 personas y una importancia clave en el buen sonido, siempre acompañado por impecable iluminación y un ambiente ameno y divertido. Tipo la disco que se ve en el film Trainspoting, donde su protagonista, Renton, descubre que hay otro mundo donde todos bailan, saltan, gritan, y sobre todo, la pasa bien.
Sus propuestas cambian jornada a jornada: los jueves abre las puertas Lost Plus , donde Javier Zuker y Romina Cohn comparten la cabina e invitan cada noche a colegas como Rama, Intima o Luis Callegari. Además, generalmente ese día se presentan los Dj’s internacionales más destacados que los fines de semana tocan en Pacha. Entre los que ya se lucieron aparecen James Lavelle, presentando su último CD del sello GlobalUnderground y Luke Fair. A destacar: para julio anticipan la llegada del joven y prometedor Adam Freeland .
Por su parte, los viernes es el turno de Lost , donde Carlos Alfonsín recibe a sus compañeros de agencia como Cristóbal Paz, Facu Carri y Martín García . Esas noches ya han cobijado a personajes como Jimmy Van M, líder del sonido house de la Gran Manzana.
Por afuera el lugar no dice nada; todo negro y lo único que resalta es el número 2424. Una vez adentro, la amplia pista junto con una sofisticada iluminación sorprende a quien sea que llegue. Dos sectores VIPS amueblados con sillones bajos y mesitas haciendo juego permiten que las very important persons puedan apreciar la pista desde arriba. Por otro lado, hay un sector con sillones blanco y negro que a partir de este mes son los encargados de albergar a los comensales sibaritas del momento.
En el plano gourmet ofrecen algunas variantes en comida japonesa, casi siempre presentadas bajo formato finguer food.
Las barras no dicen mucho, coctelería nada. “Acá lo que más sale es el Speed con vodka ($12 con alcohol nacional y 16 con Absolut) y en menor medida el Fernet con cola ($8) o algún trago en especial” comenta Javier, uno de los bartenders. Los precios son: $5 la cerveza o el agua, $15 el Johnnie Walker etiqueta negra y $12 la roja. Este mismo precio para el Jack Daniels. Por último el champagne Mumm 750 está a $40 y Chandon a $50.
La entrada varÍa según si es fiesta nacional o internacional; la primera vale $10 para las chicas y $12 para los chicos, y la segunda $20 con una consumición.
En fin, ya era hora de que los dueños de boliches se dedicaran a propuestas con escala más humana, armando buenos line ups y a un precio realista. Bienvenido entonces a Lost y Lost Plus , dos propuestas ineludibles para los pisteros más audaces. Y porqué no, para los más nostálgicos también.
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