Llegamos al verano y el calor invade nuestros sentidos, incluso a la hora de comer. El consumo de vinos generalmente a esta altura del año gira hacia los blancos o rosados. De hecho, es cuando salen las cosechas del año, y los vinos son tan frescos y aromáticos que tientan, como ya no tanto los tintos con cuerpo, esos que dan calor de sólo pensarlo. Incluso, es muy común ver en las mesas de los restaurantes hieleras ya que los cellars y las heladeras no dan abasto para hacerle frente al verano que acecha, a nosotros y a los vinos. Entonces una gran alternativa para estas situaciones muy comunes en estos tiempos es hacer lo que hacían nuestros padres y abuelos: sumarle al vino hielo y soda.
Para muchos puristas, más conservadores, esta práctica suele ser a veces desechada. Dicen que al vino es un pecado mezclarlo con soda y demás cuestiones. Nosotros, comunicadores y promotores del vino, no lo creemos. Yo por ejemplo, en mi restaurante le he servido vino con soda por pedido de ellos a grandes periodistas de vino, entre los que puedo contar a mis amigos Miguel Brascó y Giorgio Benedetti, a algunos chefs y a bodegueros como Sebastián Zuccardi, todos defensores de esta modalidad.
Es que sólo de esa manera podremos disfrutar un vino con 32 grados de calor, junto a una pileta, o esperando que se haga el asado antes del mediodía. Además, como todos los consumos, el vino es también parte de nuestra cultura, y cuando nosotros éramos un gran país bebedor de vino (90 litros per cápita) hemos visto a nuestros padres, abuelos y demás mayores hacerlo cada mediodía. Y la verdad, es que es de lo más rico. Lo letal para mi es agregarle hielo y soda a una copa, ya que lo único que haremos es rayarla y sacarle aromas. Tampoco recomiendo hacerlo con grandes vinos de alto precio; eso es una tontería. En cambio, con un vaso de trago largo, denominado highball, logramos las cantidades requeridas para disfrutar de un buen trago, (1/3 de vino y el resto soda con cubos de hielos a elección).
Argentina, como gran productor de vinos a nivel mundial, nos da opciones que son óptimas a la hora de refrescar nuestro espíritu; son los llamados vinos del año, que no pasaron por madera y son frescos, de buena acidez y taninos imponentes… estos son los ideales para rebajarlos con soda e incorporarles hielo para ser mas frescos. Por ejemplo en España, otro importante país productor y consumidor de vinos, directamente le añaden naranjas para perfumarlo, y a eso los llaman tintos de verano, nombre que le dio titulo a esta nota.
Argentina ha ganado fama por su vino con soda, es bueno mantenerla y generar adeptos, sobretodo porque a muchos no le gusta el vino blanco, y esto claramente es una interesante alternativa. Seguramente encontrarán excéntricos que mezclen vinos TOP con soda, pero bueno, en este mundo podemos encontrar eso y mucho más. Sin ir más lejos recuerden el destino del Cheval Blanc en la película Entre Copas (Sideways). Entonces, ya con el verano encima, brindemos por grandes vasos de vino con soda!
Luciano Sosto es sommelier, miembro de CAVE y dueño del restaurante Lucky Luciano (Palermo, Buenos Aires)
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