La coctelera es el símbolo de una era. Primeras décadas del siglo XX, expansión de las grandes ciudades norteamericanas y de sus bares, modernismo y diseño. Pero la saga de modelos no se detiene, con nuevos ejemplares en los que se puede vislumbrar toda su historia.
Desde su aparición, la coctelera ha servido como emblema de la coctelería. Sus orígenes datan de fines del siglo XIX, en los años 20, cuando los Martini se batían en cocteleras de plata o vidrio. Ya en la década de 1930 y 1940, en EE.UU. los cócteles se constituyeron en un verdadero signo de distinción, elegancia y glamour, siendo justamente la coctelera su símbolo definitivo. Los mismos diseñadores que pensaban autos, trenes y rascacielos mientras tomaban un Manhattan o un Bronx en los bares de Chicago o New York, comenzaron a dibujar las cocteleras que marcaron la época. Se vivían tiempos modernistas, con la aerodinámica rigiendo el diseño más duro. también la forma de torpedos o balas de cañón (eran años de entreguerras) fueron una común inspiración. Hoy, las cocteleras siguen siendo símbolo de la más nueva mixología, y objeto fetiche para muchos bartenders. Como si el tiempo hubiera girado, la antigua forma de bala plateada se transforma ahora en un arma de vanguardia. Aunque su fin sea mucho más pacífico: tan sólo elegir, como lo supo hacer James Bond, entre batir o refrescar un Martini.
Cocktails con aroma de mujer, divas glamorosas con un martini en mano, barmaids referentes del medio local e internacional, y ladies guiando spirits en multinacionales. Cada día más, las mujeres son protagonistas en el sofisticado mundo de las bebidas y coctelería.
Buenos Aires de noche. Muchos boliches y fiestas. Pero, estás con amigos, una chica o un chico que te gusta o quizá sólo. ¿Qué hacer? Glam Out te propone bares diferentes para estas ocasiones, una lista de lugares para diferentes ocasiones. Prepará lápiz y papel.
Buenos Aires reivindica en la mesa su historia portuaria y cosmopolita. Sin cruzar la General Paz ni subirse a un avión se pueden probar platos de todo el mundo. De Croacia al Líbano, de Corea a Colombia, de Perú a la India, en solo 18 platos.
Desde su propio “espacio”, la genial Dollí Irigoyen sigue estando al frente de un imperio gourmet que no se compra ni vende, que es exclusivo de ella y netamente indivisible: sus años de gastronomía y su creatividad. Los años pasan, y ella cocina cada día mejor.
Beber, comer y conocer gente nueva: tres pilares de un bar. Sin siquiera su nombre en la puerta, Congo se ha convertido en uno de los bares más concurridos de Palermo. Estuvimos para ver de qué se trata.