El puntapié inicial lo dio hace ya unos años la bodega
Nieto Senetiner,
la primera en elaborar un
Bonarda de alta gama en el país. Hoy, ya muchas bodegas lo hacen, demostrando que esta cepa es versátil, se adapta a varias regiones, y que
en algún momento podría secundar al Malbec y al Torrontés como parte de la marca país en materia de vinos. Aquí, tres ejemplos,
dos de ellos nuevitos, el otro muy original, que estuvimos bebiendo últimamente, y que nos gustaron.
La Puerta Reserva Bonarda 2006 ($32) Bodega
Valle de la Puerta está en el
Valle de Famatina, la Rioja, una región vitivinícola clásica del país, si bien no demasiado conocida en la categoría de vinos premium. Por suerte, siempre hay alguna que otra bodega dispuesta a demostrar las bondades de su terruño, y
Valle de la Puerta es una de ellas. Este
Bonarda Reserva (que obtuvo un Gold Trophy en los
Argentina Wine Awards 2008) nos pareció rico, muy frutado, fácil de beber y disfrutar. Buen ejemplo de la amabilidad que puede expresar esta uva. Para todo momento, en especial, con las pastas del domingo.
Sur de los Andes Bonarda Reserva 2005 ($45) De La Rioja nos vamos para Mendoza, de donde sale este varietal, con uvas que en un 70% provienen de
Agrelo, Luján de Cuyo (de un viñedo de 30 años de edad, plantado al antiguo modo de parral), mientras que el resto es de
Santa Rosa, en la Zona Este. El enólogo de este vino es uno de los chicos mimados de la industria,
Pablo Durigutti. Y elaboró un Bonarda muy distinto al anterior: de color rojo profundo casi negro, también remarca la fruta,
pero de manera mucho más intensa. Es más complejo,
goloso, casi diríamos chocolatoso de lo contundente, con algo de ahumado. Todo esto lo hace súper interesante, aunque también algo más cansador de beber.
Para momentos especiales.
Alma 4 Bonarda 2005 ($75) Todo comenzó en 1999, cuando
cuatro jóvenes mendocinos apostaron a la irreverencia y elaboraron unos espumantes muy especiales, modernos y, especialmente, muy bien hechos, que hoy se encuentran distribuidos dentro del porfolio de
Familia Zuccardi (uno de esos jóvenes es, justamente, parte de la familia).
El Bonarda es muy original, con la cepa tinta tratada al modo champenoise, logrando un espumante único: color rojo voluptuoso, el sabor a fruta rica y amable del Bonarda, un vino apasionado, con la frescura de miles de pequeñas y constantes burbujas.
Fiesta de los ojos, nariz y paladar.
Links relacionadosBonarda de Altos las HormigasBonarda de Alta VistaBonarda de Navarro CorreasBonarda tardío de Nieto