Cepa de larga tradición en el país, pero hoy con muy pocos vinos varietales en el mercado, la Sangiovese tiene mucho para dar y disfrutar. Aquí, tres buenos ejemplos para comenzar a investigarla.
Llegada al país desde los viñedos de la Toscana hace poco más de un siglo, la Sangiovese es otra de las cepas que formaron parte de los cimientos de la viticultura local. Lo cierto es que por estos días parece estar algo olvidada aunque siempre existe algún productor interesado en mantener vivos estos vinos, mas allá de lo difícil que pueda ser vender las cepas hoy consideradas “no tradicionales”. En el caso de la Sangiovese, además, podemos decir que se la banca muy bien en la mesa argentina y más aún durante el invierno. Prestá atención y elegí con cuál vas a combatir el frío que, según dice el pronóstico, se viene esta semana.
Finca La Luz Sangiovese 2007 | Finca La Luz, Mendoza, $30.- El más ligero y fresco de los tres. Perfecto para acompañar el antipasto o unos fiambres para después pasar a unas pastas rellenas con alguna salsa suave. Al no recibir crianza en barrica se puede apreciar la identidad de la variedad que por estas latitudes se muestra más frutal y dócil que en su tierra natal.
Cristóbal 1942 Sangiovese 2008 | Don Cristóbal, Mendoza, $35.- La gente de esta bodega no solo elaborara el único Verdelho del país (que comentaremos en breve), sino que también sale con este sabroso Sangiovese que es ideal para un risotto de hongos (si son made in Italy, ¡mejor!). El vino es prolijo y ostenta una complejidad aromática difícil de encontrar en esta gama de precios. Seduce sorbo a sorbo y se deja tomar muy fácil. Una buena opción para incorporar entre las botellas para compartir en mesas largas.
Benegas Sangiovese 2006 | Bodega Benegas – Mendoza, $69.- Los vinos de esta bodega siempre buscaron destacarse con elegancia e identidad propia y este Sangiovese va por ese lado aunque no sacrifica su personalidad. La crianza en barrica lo convierte en un vino complejo y sofisticado en el que se destacan los aromas terrosos y de frutos negros. Estructura marcada y final prolongado. Un vino que se distingue.
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