Buenos Aires está repleta de bares. Hay algunos que tienen una gran escenografía, pero sus tragos son malos. Hay otros que tienen increíbles cocktails, pero a precios exorbitantes. Hay ruidosos. Hay calmos. Hay con onda, y los hay sin ninguna gracia. Entre todos ellos, está Wherever. Un bar que ofrece lo que debe ofrecer: honestidad. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de honestidad?
Wherever es honesto. Con esto, queremos decir varias cosas. Comencemos por su situación geográfica. Está ubicado en lo que sería el off del Palermo cheto. No como ocho7ocho, que eligió alejarse hacia el lado de Crespo, sino que exactamente para el otro lado. Hacia Pacífico. Wherever está en Oro 2476, a media cuadra de Santa Fé, zona de encuentro de trenes, subtes, y mucha gente. Allí, levanta su vidriada cara, y ofrece lo suyo. Sillones, sillas y mesas, larga barra con taburetes y una segunda barra donde sentarse, enfrentada a ésta. El lugar tiene lo justo. No está sobredecorado, y queda claro que no apunta a competir con íconos palermitanos como Bar 6 o Bar Uriarte. Pero tampoco es trash ni mucho menos, alejadísimo de los paradigmas de Puerta Roja o antros rockeros. Es... cómo decirlo... honesto.
Vayamos al público. Heterogéneo, como lo exige la zona, cambia rotundamente según el horario. Es que Wherever abre todo temprano, con grilla horaria que varía según el día. Una constante es el gran número de extranjeros que habita el lugar, logrado a fuerza de insistir y presentarse en los populosos youth hostels de la zona. Por eso, no será nada raro que hasta tarde se vean las notebooks prendidas, captando las señales wi fi, con programas de chat encendidos. A esto, se suman muchos porteños, que van tanto por su café al estilo avenida Santa Fé, como otros más entendidos que apuestan enseguida a una cerveza (por qué no alguna importada, como la alemana Paulaner), o ya suben todavía otro escalón y llegan a los cocktails o scotch on the rocks.
Y ya que hablamos de cocktails, vayamos al grano. Wherever es honesto, ya lo dijimos. En su ubicación, en el tipo de gente que convoca. Pero, y especialmente, es honesto con su propuesta coctelera. Esto significa: buenos precios, calidad de materia prima, conocimiento a la hora de mezclar, todo en su justa medida, sin exagerar. Nadie en Wherever busca ser el bartender del año, el más creativo, el que logró la mejor receta molecular (o pop o strong o el adjetivo que quieran ponerle). Aquí, se dedican principalmente a sacar tragos clásicos, donde no faltarán obviedades como caipiras, daiquiris y etcéteras, pero tampoco Old Fashioned, Manhattan, Margaritas, todos tragos rondando entre los $15 y $20. Y si sorprendés pidiendo un Rob Roy, sabrán hacerlo. Lo mismo un Rusty Nail o cualquier otro nombre de la larga lista de recetas tradicionales del mundo. Ante un White Russian, sacan enseguida el Kalhúa, y si lo tuyo es el whisky, muestran con orgullo su colección dividida en single malts, blend the luxe (doce años para arriba), bourbons, americanos e irlandeses. Algunos tragos de autor (auspiciados por la sana curiosidad de Leonardo, uno de los dueños y bartender de Wherever, que estudió bajo las lecciones de Sebastián Maggi en CAVE), llegan a muy buen puerto. Y de la cocina, acompañan pequeños tapeos, comidas rápidas, y platos del día, todos ricos, apuntando a lo simple, a lo sabroso y a lo efectivo.
Entonces, ¿queda claro? Wherever Bar es honesto. Un lugar donde ir a tomar un trago, relajarse, pasarla bien con amigos. Y eso, esa honestidad, nos gusta mucho.
Fray J. Sta. María de Oro 2476. Tel.: 4777-8029. Lunes y martes, 10 a 20. Miércoles a viernes, 10 al cierre. Sábados, 20 al cierre.
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