En la película El Viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no kamikakushi, 2001), la niña -que vive el viaje onírico entre la pérdida de sus padres y la búsqueda en pos de su recuperación- se sumerge en la vida de unos baños públicos donde concurren los dioses. En la serie de rituales que los envuelven en ese establecimiento, sobresalen bañarse, ser masajeados y… comer y beber. La comida y la bebida se unen en un rito conjunto y constante, preciso y precioso. Cada una de las tareas de quienes viven y trabajan en el enorme edificio de madera está dedicada al descanso y restablecimiento de la fuerza vital de los dioses. Dana Moreno, joven bartender, vio todas las películas del director japonés Hayao Miyazaki, incluida El Viaje de Chihiro. Amante de la cultura oriental, la ha recorrido en libros e historias y volcó esta afición en una propuesta novedosa en la barra de Moshi Moshi.
Escalera al cielo: el camino a la barra
Para llegar a Moshi Moshi, se exige atravesar una pequeña puerta que da a la calle Ortega y Gasset, y luego subir unas escaleras hasta su salón confortable y agradable. Quizás este acceso íntimo sea una de las razones de su ambiente tranquilo, a resguardo de cierta convulsión nocturna que suele copar la zona de Las Cañitas. Pero aquí planteamos un esfuerzo mayor: si subís un tramo más de escaleras, llegarás a la barra, en un espacio que promete ser ideal para la temporada primavera-verano. No es obligatorio ir hasta la terraza para probar los tragos, ya que éstos llegan a través de los camareros a todo el restaurante, pero haciendo ese esfuerzo extra podrás conocer a la autora, Dana Moreno, y que sea ella en sus palabras quien explique cada mezcla, combinación y nombre de los cócteles.
Beber
La cocina de Moshi Moshi ofrece una fusión asiática que contiene en su carta platos vietnamitas, thai, chinos, japoneses y de otras cocinas del Este asiático. Esta propuesta da el mejor marco para que la barra trabaje con Sake, Choya y shōchū. El Sake es una bebida alcohólica milenaria que parte de la fermentación de arroz como materia prima. Aunque se lo nombra muchas veces como vino de arroz, esta denominación no es precisa (en realidad, en sus mejores versiones, su modo de producción es más el de una cerveza). Sus características y calidad están relacionadas con el porcentaje de pulido de los granos utilizados (cuanto más se pule, quedando solo la parte interna donde está el almidón, mejor la calidad), el agregado o no de alcohol y la casa elaboradora. Choya es un licor de ciruelas japonés y el Shōchū es una bebida destilada, más alcohólica que el sake y menos que el vodka o el whisky. Se elabora a partir de la papa y de granos. Las tres bebidas están utilizadas en las creaciones de Dana, pero, antes de beber, hay que elegir que…
Comer
La última novedad del lugar es una degustación sugerida de platos de la carta, un recorrido por distintos platos que se van sirviendo en pasos y sirven como mapa aleatorio de las culinarias propuestas. El recorrido que hicimos fue a través de una selección de entradas, incluyendo arrolladitos Hanoi (arrolladitos vietnamitas con cerdo y camarones), Buta Gyoza (ravioles caseros de cerdo al vapor y grillados), Ebi No Somen (langostinos envueltos en fideos crocantes), Patê Imperial (arrolladitos vietnamitas de pollo y vegetales), una interesante selección de sushi, sopa Misoshiru, Yakimeshi (arroz salteado con vegetales y huevo), muy buen cordero Garam Masala y lomo Teriyaki. Para los postres, un muy rico Suspiro limeño y una Tarta de mousse de maracuyá. Para acompañar cada uno de los platos, tanto la degustación de 7 sakes como los cócteles son una gran opción. ¿Cuáles son las creaciones de Dana? El Gion (el nombre se debe a una festividad japonesa del mes de Julio) tiene shōchū, ananá, limas y semillas de cardamomo. Delicioso. Los vestidos de seda japoneses que llevan el nombre de Yukata sirvieron de inspiración para combinar sake, jugo de naranjas, almíbar de frutos rojos y anís estrellado. El Harumi es una equilibrada combinación de sake, té de jazmín, jugo de manzanas, miel y menta. El Shiori mixea shochu, maracuyá, limas y almíbar de canela y el Edo es una mezcla picante e intensa de shōchū, choya, mango y pimienta rosa. Otro trago interesante es el Era Showa, con shōchū, Cointreau, limón, azúcar y sal de cítricos. Dana se encarga de la elaboración de cada elemento utilizado en la carta, desde esta sal cítrica, los almíbares, jugos y tés que forman cada trago. Fuera de los cócteles hay una carta de siete sake, todos traídos exclusivamente por Moshi Moshi de Japón, y con características bien diferenciadas. Hay secos, aromáticos, florales, algunos más especiados, variantes que abren el horizonte de aromas y sabores del sake, restringido a partir del escaso ingreso de este producto a nuestro país, del que las opciones más conocidas son algunas marcas originarias de EEUU.
El gusto local suele limitarse a los vinos como todo acompañamiento para las comidas. Sin embargo, los cócteles son una buena opción para una experiencia diferente, y mucho más cuando de cocinas asiáticas se refiere. Tanto para acompañar cada plato, como a modo de aperitivo o para terminar una cena. Así como los dioses en el Viaje de Chihiro o como los amantes perdidos desencontrados en las películas de Wong Kar Wai (Con ánimo de amar), comer y beber, unidos en un mismo destino oriental.
Moshi Moshi Ortega y Gasset 1707. Ciudad de Buenos Aires. Tel: 4772-2005 4775-0225. Precio promedio comida: $55.- Cóctel promedio: $16.-
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