El Café Arroyo puede ser comparado con esas chicas o chicos adolescentes a los que nadie del sexo opuesto les presta atención hasta que en una reunión veraniega, en la pileta, se muestran en traje de baño y entonces todos dicen “¡Ah… pero mirá a fulanito/a!”. Este bar no es adolescente ni mucho menos. Es más: el promedio de edad de sus clientes supera claramente los 30 años. Pero, tal vez por estar fuera de los circuitos más populares del after office porteño, muchos aún no lo descubrieron, a pesar de haber estado cerca nuestro durante más de cinco años. Cuando vayas, vas a decir, como en tus años de secundaria, “¡Mirá vos… qué bien este lugar! Cómo no me avivé antes…”.
El Sofitel Arroyo está situado en Barrio Norte, y ese ambiente formal se transmite a su Café Arroyo, con una ambientación que remite a principios del siglo XX. Pisos y mesas de madera, sillones y taburetes tapizados de cuero negro y una barra de mármol negro. La música de fondo es apenas un susurro; el ambiente es tan silencioso como el de La Bibliotheque, la sala de estar del hotel, anexa al bar. Situación ideal para una reunión de negocios, para una larga charla con amigos o para beber solo y meditar. Tranquilidad garantizada.
Detrás de ese clima de paz, se esconde una muy buena oferta de tragos, vinos y maridajes, con cartas variadas y una cristaleria como no se ve en otros bares. Desglosando el paquete de opciones, tenemos lo siguiente:
Miercoles de la ostra: desde este año, todos los miércoles entre las 19 y las 22.30 hay happy hours especiales. Primero fueron tablas de sushi. Actualmente, hasta agosto, el combo es de ostras con espumante: una copa de Henry Piper Extra Brut y tres ostras acompañadas de salsas (tabasco, echalote en vinagre, o manteca) por $48. Maridaje muy preciso y a buen precio, teniendo en cuenta la calidad y la frescura de los productos. Consejo: si bien la barra está buenísima, comer las ostras en una mesa sin dudas resultará más cómodo.
Martinis perdidos y hermosos: uno de los puntos fuertes de Café Arroyo es su carta de Martinis. Primero, por la carta en sí que, con un diseño muy cuidado, da ganas de hojear aunque uno vaya a pedir otra cosa. Segundo, por la oferta que incluye Martinis clásicos, de autor y el rescate de algunas viejas recetas como la del Martinez, que se dice que fue la primera versión del actual Dry Martini, y tiene gin, vermú rosso, vermú seco, Angostura y Marraschino. Tercero, por la cristalería. El tallo de la copa, con una especie de bucle de vidrio trabajado, le da un toque de sofisticación extra al ya de por sí glamoroso cocktail. Los precios de los Martinis oscilan entre $28 y $35.
Tragos clásicos y de autor: La carta principal combina cocktails clásicos con una buena variedad de tragos de autor, con y sin alcohol. Para dar ejemplos, entre los vírgenes está el Pompeya (lima, leche de coco y ginger ale) , o el Retiro (miel, banana, yogur natural y jugo de naranja). Entre los alcohólicos está el Boedo (Baileys, licor de menta, hojas de menta y queso crema), o el Palermo (tequila, jugo de lima y cerveza verde). Muy originales. El precio de los tragos de esta carta rondan los $30.
Vinos boutique por copa y degustación: cada mes se ofrecen copas y degustaciones de vinos de una bodega boutique diferente. Este junio, por ejemplo, los vinos fueron cuatro variedades de la bodega Lariviere Yturbe. El precio por copa es de entre $28 y $35. En materia de precios, conviene pedir una degustación ($32), que permite degustar tres vinos diferentes. En junio hubo Malma Sauvignon Blanc, Finca Morera Roble Viognier y Tapiz Reserva Chardonnay. Aquí de nuevo la cristalería y la carta para hacer anotaciones de cata son detalles que suman.
Whiskies, brandies y cervezas: el whisky es una de las bebidas que más se pide y la oferta cumple: completa variedad de scotchs, maltas y bourbons, más una buena variedad de cognacs y armagnacs, cuyos precios sólo se ajustan a bolsillos extranjeros. En materia de cervezas, la chopera sólo tira Quilmes. La variedad viene en botellitas importadas, como Bass Ale, Erdinger, Duvell y unas cuántas más.
Tablas y aperitivos: las opciones para acompañar la bebida tienen una buena vuelta de tuerca gourmet a la clásica picada. Se puede optar por tres, seis o nueve aperitivos ($32, $51 y $67 respectivamente), que incluyen por ejemplo, escabeche de jabalí con almendras, escabeche de conejo con tomates secos y caviar de berenjena ahumado al tomillo. También hay opciones de ahumados patagonicos y quesos artesanales (tablas de entre $38 y $50).
Te lo decimos de manera breve y concisa: no será el lugar más barato de BA, pero tampoco el más caro. Y vale la pena.
Café Arroyo (en el hotel Sofitel Arroyo) Arroyo 841 Reservas al 4131-0140/0141
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