Oviedo, un clásico ya dentro de la ruta de los restós de Buenos Aires, fue la locación elegida para que un puñado de lectores de
Glam Out sean parte de una experiencia culinaria irrepetible: un desfile de sabores concebidos por el genial y joven chef
Martín Rebaudino. Este comenzó la velada con cuatro appetizers diferentes: Duxelle de champignones, Tapenade de aceitunas, Tostaditas con compota de cebollas y Croquetas de espinacas y ricota de cabra. Todos fueron secundados con los siguientes aperitivos: Gancia Coloradito, Ginger Martini, Clásico Cinzano y Campari Tonic.
Mientras los comensales degustaban estos ricos appetizers acompañados de los diferentes drinks, los sommeliers
Maco Lucioni y Federico Lleonart se encargaron de adentrarlos en el mundo de los aperitivos, su historia, su variantes y su actualidad en nuestro país.
A esta altura, la explicación de los sommeliers sumada a los appetizers, los aperitivos y la imponente ambientación del restó, eran sinonimos de satisfacción, pero aún no terminaba la fiesta.
Luego de un reducido descanso,
Martín Rebaudino mandó a sus mozos a las mesas con los platos principales en mano: Chipirón en su tinta, acompañado por vino
Famiglia Sauvignon Blanc, y Ojo de bife en croute de hierbas con
Famiglia Bianchi Malbec y Cabernet Sauvignon.
El final estaba cerca, pero esto no perturbaba a los presentes, ya que sus caras develaban la satisfacción vivida. Pero aún tenían lugar para el postre, que esta vez fue una Torta cremosa de chocolate, secundada por el espléndido
Stradivarius de Bianchi Porto De Magoas.
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