En Buenos Aires con el crecimiento de la oferta de restaurantes, bistrós, cantinas, y demás lugares, se arman zonas, caminos, rutas; los consabidos circuitos gastronómicos. Palermo viejo y Hollywood, Puerto Madero o Recoleta, todos claros ejemplos. Felizmente, hay siempre perlas sueltas de los collares conocidos, desde Urondo en Parque Chacabuco, el Café San Juan apenas resguardado de la furia de la Avenida que le da nombre, y Thymus. En este caso, una vez consolidados los diferentes Palermos, más allá de la avenida Córdoba (para el lado de Corrientes), en esa zona algo relegada, oscura y misteriosa. Allí está Thymus, un lugar que no es ni oscuro ni misterioso.
Luz en la comidaThymus nació en zona sur, su primera residencia fue en Adrogué, con Fernando Mayoral como cocinero a la cabeza del proyecto. En un período laboral en Francia trabajó con Michel Bras, quien aún hoy sirve de inspiración: una cocina simple, delicada, preciosista (no pretenciosa) pero basada en un cuidado del producto. Lo que él llama cocina de autor con inspiración francesa. Hay un aire familiar en el equipo de trabajo, desde María Vergara, dueña de la casa en la que hoy funciona el restaurante (e hija de Martín Vergara, creador de las esculturas exhibidas), Santiago Soria, ya hace 8 años en los fuegos (¡y detrás de las compras!) con Fernando, las camareras conocedoras y profesionales y Gualberto Avio como sommelier.
Pasos para recorrer la cartaLa carta despliega distintos menús: tres opciones de tres pasos cada una (una con pollo, otra con pescado y una tercera en que aparece también pato, lomo o codorniz), un menú vegetariano y una degustación de seis pasos. Esta última se compone de dos entradas, dos principales y dos postres. Precios fijos, bebidas aparte y un recargo en caso que se quiera probar el foie gras. El servicio es muy bueno, atento, sobrio y sin perder la calidez que marca el ambiente. El lugar cuenta con un patio por el que se ingresa que, al igual que sucede con la terraza, lo abren al público en días cálidos. Esto suma capacidad a los salones de algo más de 40 comensales. Un lugar pequeño, con espacios diferenciados que le dan intimidad a las mesas. Nuevamente, es preciosista, con detalles que suman calidez: el pan, la música, los cuidados en el servicio, algunos vinos especiales sugeridos…
Entre las entradas destaca una muy buena créeme bruleé de queso estilo reblochón con ensalada de pimientos y hojas verdes con brioche tostado y el pulpo español con hinojo confitado y aderezo de ajos asados, coriandro, comino, limón y hojas de rúcula. Gualberto Avio, el sommelier, armó una carta que está alrededor de las 80 etiquetas, a la que busca sumar vinos de pequeñas partidas y está guardando cosechas especiales para los años que vienen. Siempre tiene vinos por copa, lo que ayuda a ir combinándolos en los diversos menús por pasos. Entre los principales, recomendado el magret de pato, crema de maíz y reducción de vinagre de melaza y la codorniz asada sobre requesón perfumado con naranjas, avellanas y pera pocheada. Los postres están muy bien, y se destaca como un inevitable del lugar el coulant de chocolate con helado de azúcar negra: delicioso. El mejor paso final.
La carta se renueva periódicamente. Parte del equipo de cocina se ocupa personalmente de obtener los productos que se transformarán en los platos. Abre todos los días por la noche, con excepción del domingo, día con una propuesta de brunch y opciones que discurren por la hamburguesa de cordero, atún de aleta amarilla, papas asadas con tomillo o el original Bloody Mary de mango.
ThymusLerma 525 /
4772-1936www.thymusrestaurant.com.ar Abierto de lunes a sábado por la noche
Domingos al mediodía (brunch) de 11:30 a 18hs.
Acepta tarjetas.
Menú degustación de seis pasos (bebidas aparte): $ 80.-