En la elegante ambientación del Ros Tower Hotel, el chef Damián Delorenzi promete alzar las banderas de una inesperada revolución en la gastronomía rosarina. “De a poco -dice-, con algunos platos sencillos”, dará espacio a los exóticos placeres de la cocina molecular.
En esta tendencia las propiedades químicas y físicas de los alimentos juegan un rol esencial. Ciencia, investigación, tecnología y -como apunta Damián- “una larga serie de ensayos” permiten lograr recetas donde sabores, formas y texturas se encuentran en armonías verdaderamente novedosas. Se sabe que la gastronomía molecular ha sido llevada a su máxima expresión por Ferran Adriá en El Bulli, que para muchos medios especializados es el mejor restaurante del mundo; pero está claro que las técnicas utilizadas no son propiedad exclusiva del chef ibérico. Y esta es una muestro de ello. En Rosario, la primera propuesta de esta vanguardia culinaria aparecerá concretamente en abril, con la carta de otoño-invierno del por ahora único cinco estrellas de la ciudad. La idea es empezar por algo simple “para animar a los rosarinos a descubrir la cocina del conocimiento”. En exclusiva para Glam Out, Delorenzi adelantó que podrá degustarse un menú de tres pasos: Caviar de melón con reducción de jamón crudo, Perfecto caramelizado de foie gras sobre biscocho de vinagre y arándanos, y Gelificado de lima con espuma de plátano, sorbete de piña y crocante líquido. Suena deliciosamente molecular.
Cocktails con aroma de mujer, divas glamorosas con un martini en mano, barmaids referentes del medio local e internacional, y ladies guiando spirits en multinacionales. Cada día más, las mujeres son protagonistas en el sofisticado mundo de las bebidas y coctelería.
Buenos Aires de noche. Muchos boliches y fiestas. Pero, estás con amigos, una chica o un chico que te gusta o quizá sólo. ¿Qué hacer? Glam Out te propone bares diferentes para estas ocasiones, una lista de lugares para diferentes ocasiones. Prepará lápiz y papel.
Buenos Aires reivindica en la mesa su historia portuaria y cosmopolita. Sin cruzar la General Paz ni subirse a un avión se pueden probar platos de todo el mundo. De Croacia al Líbano, de Corea a Colombia, de Perú a la India, en solo 18 platos.
Desde su propio “espacio”, la genial Dollí Irigoyen sigue estando al frente de un imperio gourmet que no se compra ni vende, que es exclusivo de ella y netamente indivisible: sus años de gastronomía y su creatividad. Los años pasan, y ella cocina cada día mejor.
Beber, comer y conocer gente nueva: tres pilares de un bar. Sin siquiera su nombre en la puerta, Congo se ha convertido en uno de los bares más concurridos de Palermo. Estuvimos para ver de qué se trata.