Inauguró el mes pasado en una casona de tres niveles construida en 1880 en la tradicional esquina de Presidente Roca y Pellegrini. La recepción y la barra anteceden el ingreso a un salón principal dividido entre un espacio cercano al asador y otro más amplio en “L” que bordea los ventanales. Otro sector para mesas balconea desde el segundo piso, mientras que en el tercero queda espacio para una sala VIP y un salón de usos múltiples donde, desde el 1º de junio, habrá espectáculos todos los viernes y sábados.
A la hora de plantear este nuevo reducto gastronómico, Leo Santero, uno de los propietarios, explica que desde un principio se buscaron tres objetivos: diferenciarse con la ambientación (especialmente de las otras parrillas que son mayoría en Pellegrini), generar un espacio cómodo y dar satisfacción a un público ávido de buen servicio.
Ambientación: se buscó evitar la típica decoración con elementos campestres y gauchescos que parece ineludible en toda parrilla. ¿Pero cómo reemplazar la rueda de sulky, las imágenes de caballos, las herraduras y el facón colgando de las paredes? “La idea fue contar una historia”, dice Santero, y recuerda que el tema de esa historia surgió casi por casualidad, cuando en un diario local leyó que el Cine Club Rosario había rescatado del olvido la película “Juan Moreira, el último centauro”, realizada en Rosario en 1923 y hallada abandonada en la baulera de una vieja casa. Ese fue el puntapié para buscar y encontrar que la historia de Moreira nace alrededor de las injusticias a que lo somete un alcalde que quiere quitarle a su bella mujer, Vicenta. De allí el nombre y la sobria decoración de este restaurante, que va contando las tribulaciones de aquel gaucho mediante cuadros encargados especialmente a un dibujante rosarino, grabados, y frases en las cartas, en los manteles y -a modo de guarda- en las paredes. Incluso, en el último piso, exhibe imágenes de la película pasada a nuevo formato por el Cine Club.
Comodidad: en principio vale una aclaración previa para indicar que pese a la mayor oferta la demanda todavía sobrepasa. Es decir, pese a la frecuente apertura de nuevos restaurantes se ha vuelto un hecho más que normal que la gente llegue a comer sin reserva -o más tarde de lo reservado- y se quede donde pueda esperando la liberación de una mesa; y “donde pueda” significa de pie, incómoda e incomodando a mesas cercanas. Por eso Te amaré Vicenta reservó un espacio de recepción que se conecta con la barra y permite sentarse a degustar una copa de vino servida como atención de la casa. Es un detalle tan elemental como poco frecuente. Otro detalle: “Las mesas conservan buena distancia y, fijáte, en este corredor (planta baja) tenés un espacio que cualquier otra parrilla de Rosario hubiera aprovechado para sumar cubiertos”, dice Santero, y después eleva la vista para destacar las ventajas de la altura. Es cierto, desde el salón principal el techo de bovedilla con ladrillo a la vista se encuentra a gran altura, lo cual reduce notablemente ese monótono bullicio de voces superpuestas que muchas veces no permite combinar una cena con una distendida conversación.
Servicio: para las parejas con hijos que quieran comer en paz, hay un pelotero; para ejecutivos que vayan por una reunión de negocios a la sala VIP, hay Wi Fi, y para quienes realicen un evento en el salón de usos múltiples, hay cañón proyector, sistema de audio y atención exclusiva. En cuanto al servicio gastronómico, el abanico de propuestas está claramente dividido entre carnes al asador, carnes a la parrilla y no pocos platos de alta cocina que dan mayor protagonismo al chef Hugo Sebastianelli.
El asado ancho a la estaca se viene llevando las preferencias de un 90 por ciento de la gente, quizás porque a eso van quienes buscan una parrilla o quizás, también, porque tienta ver esos anchos costillares cocinándose lentamente detrás de la separación totalmente vidriada del asador. “A la estaca también podés pedir lechón, cordero o chivito”, aclara Santero, quien a la hora de recomendar una entrada piensa en que “salen muy ricas las colaciones de alcachofas rellenas”. En cuanto a los principales, habrá que probar el exitoso asado ancho con parrillada de verduras, o inclinarse por un segundo recomendado: costillas de cordero Vicenta, con pesto de albahaca, menta y nuez, y guarnición de papines andinos al estragón.
Te amaré Vicenta
Dirección: Pte. Roca 1650 (y Pellegrini) – Rosario Tel.: 411-2505
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