Mariana Achaval y Jorgelina Fernández se conocieron estudiando en la Escuela Superior de Hotelería (ESH), y juntas idearon este proyecto al que bautizaron Olinda Bistró, que funciona desde julio de 2004 con mucho éxito entre los vecinos del barrio. Mariana es del palo gastronómico, ya que anteriormente se desempeñaba como jefa de cocina en M, mientras que Jorgelina proviene de otro ámbito, el bancario, donde trabajó por muchos años. Hoy, una se ocupa más de la parte de cocina y salón, mientras que la otra está más en los números y la administración de su pequeño y acogedor local. En los fuegos, Fabricio Fumaneri es el responsable de las presentaciones y los puntos de cocción. En el pequeño salón todo blanco, con gran ventanal a la calle, tienen armados 40 cubiertos bien distribuidos en mesas y sillas negras y blancas. Sin manteles, sólo modernos individuales de cuero negro, buenos cubiertos, copa de vino y vaso de agua es lo que eligieron para el armado. De día el salón es bien claro y luminoso. De noche, las tenues luces blancas de paredes y techo, sumado a la calidez de las velas de las mesas, crean una atmósfera íntima y con aires neoyorquinos. Cuando hace calor es bueno sentarse en las mesas junto al ventanal que se abre hacia una calle poco ruidosa y transitada.
La carta de la noche que acaban de presentar es moderna y creativa, compuesta de una buena selección de entradas, súper originales ensaladas, platos principales a base de una materia prima diferente cada uno y cinco postres, pero por sobre todas las cosas, tiene una excelente relación precio/calidad.
De las entradas, seleccionamos unas crocantes y bien sabrosas Empanaditas de cordero, endivias salteadas con pasas de uva, emulsión de oporto, ají malagueta y frambuesas ($14) de onda oriental que estaban rellenas también con verduras, el Crumble de queso azul y nueces con mixtura de verdes y brotes ($12), suave, ideal para acompañarlo con un vino de cosecha tardía, también Envoltinis de jamón crudo y queso brie sobre hojas de rúcula en vinagreta clásica ($12) y Langostinos a la plancha, hilo de aceite de jengibre sobre papas a la inglesa y huevo de codorniz ($15). Las ensaladas son todas frescas, abundantes y alineadas con una vinagreta diferente cada una. Salmón ahumado, rúcula, nougat de soja, peras marinadas en lima y aguaribay con vinagreta cítrica ($15), Mezclum de hojas verdes, chevrotin, castañas de cajú, tomates secos y gajos de pomelo con vinagreta de hierbas ($13) o una más creativa de Lentejas chinas, hinojo, rabanito, apio, brotes, cebolla morada, quinoa y semillas de amaranto con vinagreta de sésamo ($15) son algunas opciones.
La sección de principales se compone de siete platos a base de siete materias primas diferentes cada uno: pasta rellena, pasta seca, risotto, lomo, cerdo, pollo y pescado. Probamos el Solomillo de cerdo laqueado con naranjas y cardamomo, custodiado por tríada de batatas ($19), original y de excelente presentación, venía además acompañado con un molido de caramelo ½ Hora, cuya nota a regaliz hace acordar a la infancia. Otras opciones, los originales Ravioles de mascarpone, corazón de alcaucil y almendras sobre suave mousseline de ajos asados y aceitunas negras ($18); el Risotto de hongos hidratados, champignones, gírgolas, portobellos, y ciboulette ($18), o bien el Matambrillo de ave relleno de zanahoria, espinaca y morrón, reducción de salsa de soja, kudzu y castañas de cajú con milhojas de calabaza ($18). Hay un pescado del día que es para compartir entre dos, apanado con gomasio, sobre zócalo de harina de maíz al azafrán y panacotta de espinaca ($28) y para el cual generalmente usan atún rojo o salmón rosado.
Algunos postres como la Mousse de crema de avellanas y cacao ($9), el Tibio crumble de peras con crema helada de sabayón ($10) o el Cocktail de frutas frescas con almíbar de menta y guayaba ($9) son una buena forma de terminar.
Todo servido en impecable y linda vajilla blanca, presentados de manera prolija y elegante. La carta de vinos es simple y muy acorde con la propuesta gastronómica, con buenos productos a precios más que razonables. Además, tienen menúes de principal, postre y copa de vino, tanto al mediodía ($13) como a la noche ($22). Al mediodía la carta de platos es un poco más extensa, con mayor presencia de clásicos de la cocina porteña y donde se agregaron sandwiches en pan baguette, baguette integral y árabe. También se puede desayunar, ya que abre desde bien temprano.
Olinda Bistró
José León Pagano 2697 – Palermo
Tel. 4806-6343
Lunes a sábado mediodía y noche (abierto de 9 AM al cierre)
Tarjetas: Visa, AMEX y Electrón.
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