Directo desde el blog
Primera Función, escrito por
Martín Auzmendi, va esta lista de recomendados. Diez películas recomendadas e imperdibles, para distintos gustos y momentos.
Un listado para tener encima cada vez que vas a alquilar un DVD.
El blog comienza con una introducción de
Martín: “Ha sido un año extraño en mi relación con el cine. Vi algunas películas en preestrenos para prensa y otras mucho tiempo después de su salida en los cines. En el año del 3D no vi ninguna en este formato. Entre las proyecciones oficiales de 2009, revisando la lista de absolutamente todos los estrenos, encontré que he visto muchos menos de los que imaginaba. Creo haber visto más que las que marqué en la lista de estrenos del año. En ese conjunto fantasma de películas, debe haber algunas ‘directo a DVD’, películas que no figuran en ningún registro y algunas de 2008 que vi con retraso. Pero
en este post voy a centrarme en mis películas elegidas entre los estrenos oficiales en cine. Queda fuera la que para mi ha sido una de las mejores películas del año:
I Love you man, y hay varias que quiero ver y es probable tengan chances de entrar en esta lista (¿Criaturas de la noche? ¿Lluvia de hamburguesas? ¿Julie & Julia?). Cualquier lista está siempre incompleta. Sea la de los mandados, la de los amores pasados o la de las películas del año.
LAS ELEGIDASAustraliaLa mayoría de las críticas despedazaron esta película que abrió el año, del mismo director de
Moulin Rouge. La vi un día de semana en una función matutina (primera experiencia de mi vida viendo una película antes del mediodía en un cine) y el efecto fue maravilloso, excitante, conmovedor. A algún amigo le dije pretenciosamente que esta película era “hermosamente imperfecta”. Pensándola a un año de aquella experiencia, me encantó de esta película sus
imágenes épicas saturadas, sus actuaciones desquiciadas y las marcas de una dirección de actores férrea e inteligente. Y también las historias que esconde en su producción y el amor por el cine que declara. Una película que te hace volver a películas como
África Mía, Un puente sobre el Rio Kwai y Lo que el viento se llevó. Una película que te invita a ver más películas siempre es recomendada.
Frost / NixonEstados Unidos es un país apasionante, y su vida política es la metáfora perfecta del corazón de la patria:
complejo, extraño, seductor, destructivo, inquietante. Y Nixon y su tiempo forman uno de los nudos históricos más atractivos de la historia del país del norte. La construcción que hace
Frank Langella de
Nixon está entre los hallazgos del año. Esas miradas concentradas, los zapatos y los cordones, las anécdotas de la Guerra Fría y los encuentros con los rusos, un resumen de los códigos mundanos del poder. En el otro rincón, el personaje de Frost muestra la vacilación entre el desdén por el trabajo y la concentración final en la tarea. Lecciones sobre el descubrimiento de la responsabilidad, el abandono de la improvisación narcisista y el poder del estudio y la estrategia. Y, también, como un disparador para Frost,
el deseo de Nixon por dejarse caer, por abandonar su trono íntimo, por salir del ring y encontrar un descanso posible.
GomorraComo en tantas otras películas ‘del libro a la pantalla’, no leí la obra que dio origen a esta película. El único background fueron todas las películas que vi sobre la mafia. Una lista realmente extensa y que incluye algunas películas que me gustan mucho: El Padrino I y II, Los Intocables, Buenos Muchachos, Scarface, Una Eva y dos Adanes o Los Intocables. Bueno,
nada de lo que mostraban está en esta película italiana. Acá es la mugre, el barro, la basura de la camorra napolitana, la tierra madre de (casi) todas las organizaciones mafiosas norteamericanas.
Descarnada y brutal en su exhibición al desnudo del entramado del negocio, la película nos acerca a lo que es toda organización mafiosa, un mapa sin metáfora de la lógica del negocio en el imperio del capital. Si hay que rescatar una historia,
elijo la del sastre que encuentra en los chinos un amor por el trabajo, por el aprendizaje y por los maestros que él creía perdido en su tierra natal. La idea de trabajadores esclavos que los occidentales afirmamos mirando desde lejos a Oriente entra en crisis, o al menos precisa de una mirada más compleja a partir de un par de escenas de esta película.
Gran TorinoEl Estados Unidos perdido, las víctimas de la guerra refugiadas y aisladas en sus costumbres, el poder de la comida como regalo amoroso,
las segundas posibilidades en la vida, el trabajo de construirse como padre, sobre cómo encontrar una forma de morir,
la belleza ética de los autos viejos y el taller en la casa como caja de herramientas para la vida. Algunos de los temas de esta gran película de
Clint Eastwood. Hermosa música, algunos subrayados que el director sabe marcar con clase y
una imagen conmovedora de un hombre que le pone el cuerpo a su arte, mostrando cada arruga, cada gesto, cada mueca de amor y dolor. Clint es el cine, y es también una muestra viva de cómo irse de este mundo con elegancia, pasión y estilo.
Entre los murosComo todos los años, entre paros, reclamos de estudiantes, gritos de maestros y profesores y declaraciones fascistas de un célebre nuevo ministro,
esta película francesa nos mete en una clase real y en una reflexión desnuda sobre
de qué se trata aprender. Qué es eso de la experiencia educativa. No tanto como exhibición didáctica de un sistema, sino como el relato sobre el atravesamiento de una experiencia humana, donde personas se vinculan con personas en un entramado de tensiones de poder, amor e historia.
La película deja un fuerte sinsabor, una sensación de que, antes de hablar de cultura y de poner al frente una bandera de progreso deseado,
hay que bajar al barro de la educación en sus cimientos, al barro en que las personas ven, escuchan, toman, señalan, discuten, debaten, descartan… aprenden. ¿Qué se aprende en el colegio? ¿Qué señalan los muros a los que refiere la película desde el título?
Enemigos públicosQuizás esta película entra en esta lista porque la vi hace poco y me gustó mucho más que lo que esperaba. Siempre el efecto de la sorpresa es poderoso. Ya escribí en este mismo blog algunas reflexiones; señalo ahora mis razones para volver a verla una vez más:
la escena en que Dillinger seduce en un restaurante a Billie, la música de toda la película, la última escena dónde un policía demuestra su verdadero valor, el personaje del oficial torturador y cobarde, la pintura de un Estados Unidos que terminaba de despedir para siempre su aura romántica, las postales del origen del F.B.I. y la circulación secreta del poder y el dinero que deja entrever parte de la historia norteamericana. La película está ubicada en los años posteriores a la crisis del 29-30,
la plata buscaba nuevos lugares donde crecer, reproducirse, limpiarse. Una historia conocida y cercana. “Toda la plata es robada”, dice el personaje de Julio Chávez en
Un oso rojo. De eso se trata en Argentina, y en Estados Unidos también.
Ponyo y el secreto de la sirenitaCada película de
Miyazaki es un verdadero viaje, de
Chihiro a Mononoke pasando por los
Guerreros del viento o el vuelo de
El castillo vagabundo. Ponyo es un viaje más simple pero no por eso menos extraño. Encerrado en la (cuasi) fábula de este pececito que quiere se humano aparece el hombre como lobo del hombre (ese mar podrido),
el poder maravilloso de la naturaleza cuando despliega sus fuerzas (la escena en que el mar persigue a Sosuke es conmovedora) y esa hermosa manera que tiene el director de
inundar el mundo de un día para el otro y dar vuelta nuestra mirada hacia el cielo. Son inquietantes cada una de las mujeres de la película, inmensas, poderosas, imponentes, en un mundo en que los hombres, o son inútiles, o solo buscan venganza o están de viaje. Dos escenas maravillosas que por sí solas valen para volver a ver la película:
cuando Sosuke vuelve a sola a casa después de visitar el asilo de los ancianos y la de la noche en que la niña se envía señales luminosas con su padre que navega en un barco carguero.
UpEn otro post de este mismo blog escribí mis “brevísimas máximas” sobre esta película del estudio Pixar. Recuerdo ahora que la primera impresión al comenzar a verla, una primera función de un día de semana junto a mi hermana menor, fue que el nuevo estilo de dibujo (hablo del trazo, del estilo claramente diferente en comparación con la excelente Walle-E) no me cerraba.
Creí difícil que me guste la película. Eso debe haber sido en los primeros dos minutos, porque antes de que pasen diez, mi hermana me dijo “creo que voy a llorar”, luego de
una secuencia magistral en que se recorría la vida del protagonista de una manera tan hermosa y conmovedora como tierna y terrible. “Son las historias, estúpido”, creo que me dijo la película, “son los personajes, la vida misma que no precisa de un dibujo ni demasiado real ni demasiado perfecto ni con más dimensiones que las que se construyen con el corazón y la cabeza”. Los amos de Pixar muestran que aprendieron muy bien la lección del maestro Miyazaki: son los gestos los que dan contextura real a los personajes. Aunque después se tomen el trabajo técnico de sumar en la animación un millón de pelos al monstruo de Monsters Inc.
Bastardos sin gloriaHablé con gente que amó esta película y otra que no tanto. Yo estoy en el medio, aunque
como en casi toda la obra de Tarantino, cada película es tan grande, excesiva y intensa y divertida que merece estar en cualquier lista de películas para volver a ver. Creo que hay mejores escenas y personajes que una película en sí misma. Pero qué escenas y personajes:
el inolvidable coronel Landa, la apasionada y fogosa Shosanna ardiendo en su mirada fantasmal en medio de una cortina de humo, la escena en que hablan en italiano, el juego de naipes que delata la trampa, el mejor comienzo entre todas las películas del 2009, el humor feroz de Aldo y su homenaje a los hombres de Tennessee (de donde es Tarantino), la celebración secreta a la línea de diálogo del Manhattan de Woody Allen en que decía que “a los nazis hay que ir a buscarlos con bates”, y un lindo final en que se muestra que hay momentos en que se puede traicionar la palabra.
El secreto de sus ojosEl éxito de público del año coincide con el valor de esta película. Paso adelante de su director, sin perder su animo de contar historias tomando los caminos del cine de género. Aunque algunas escenas sean declamativas, se vean los hilos de la escritura o se evidencien las marcas de las torsiones para hacer avanzar la historia,
es un cine que es siempre nutritivo ir a ver. Se pueden armar
decenas de discusiones sobre sus personajes, las actuaciones, las escenas, el contexto, la adaptación, las tomas, las verdades y las mentiras, los escenarios, el vestuario y hasta el poder del whisky en la bohemia porteña. Una película para volver a ver, volver a pensar, a
desguasar con el placer con el que se desarmaba un juguete en la infancia.
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