Mott seduce. Primero, desde su arquitectura, que atrae a decenas de extranjeros, haciendo del español una segunda lengua. Pero, a diferencia de los shows for export, Mott también seduce al porteño, tanto por su diseño, como por propuesta gastronómica. |
Sobre la calle El Salvador, a una cuadra de la concurrida Plaza Armenia, aparece esa fachada amplia, blanca con cuatro pequeñas letras en tipografía neta: M O T T. Bajás la vista, ves ese ventanal abierto de cinco metros de ancho y entrás casi sin darte cuenta, siguiendo los baldosones de la vereda que continúan su camino hacia adentro y te guían a un salón de paredes sin cuadros. Todo es blanco dentro de Mott. Y todo está iluminado por una abertura en medio del techo abovedado, que deja pasar el sol primaveral durante el día y algunas noches incluso permite ver la luna. Un lugar que muestra una de las caras más lindas de Palermo. Gran diseño, precios normales, y una propuesta gastronómica simple pero interesante. Un restó multifacético, que convoca gente en sus cuatro turnos: desayuno, almuerzo, happy hour y noche. En todas sus versiones, prima el paradigma que le da subtítulo Mott: cocina de mercado. O sea: primero ven qué alimentos se consiguen ese día, luego se determina el menú.
Mediodía
El día es bien primaveral. Las mesas de la vereda están ocupadas, los sillones bajos los dejamos para otro momento. Hay lugar allá arriba, en el balcón interno que da sobre el salón, pero elegimos quedarnos abajo, en la parte principal. Las mesas contra la pared están un poco juntas pero entre la música baja y la acústica del lugar, nuestra conversación se mantiene en privado. De todas formas, algo podemos escuchar y lo que escuchamos es inglés. Todos hablan en inglés. Nos sentimos de vacaciones.
Antes que la carta, nos dan una copita con un aperitivo. Cada día, desde la barra preparan uno distinto para darle la bienvenida a los clientes. Nos toca uno con Dubonnet Rouge, lima y naranja. Recién después, la carta, que en realidad son dos. Una es fija y se mantiene invariable a lo largo del tiempo. Tiene principalmente ensaladas (alrededor de $23) y sándwiches con pan casero (también cerca de los $23). Optamos por la otra, la del menú ejecutivo, que varía cada semana y es más económico. Sale $36 con entrada, principal y postre. $32 si le sacas la entrada o el postre, y $28 si pedís sólo el principal. Todas las opciones incluyen bebida o copa de vino, y café. Ahora bien… te podemos contar lo que pedimos la semana pasada, pero no sabemos con qué te vas a encontrar vos cuando vayas la semana que viene. Es que la chef María Lancia viene caminando desde su casa en Palermo todos los días, pasa por el mercado de Costa Rica y Medrano, y define sus platos dependiendo de lo que vea bueno allí, o en el mercado de los fines de semana en Plaza Armenia. Por ejemplo, hace un mes y pico, como muchos otros argentinos, tuvo que arreglárselas sin tomates, ya que éstos estaban siendo boicoteados por los consumidores. Bueno: eso es lo que se llama cocina de mercado.
María lo viene aplicando desde hace tiempo, sobre todo luego de su experiencia en el exterior. “En Montpellier (Francia) me acercaba siempre a la granja para ver qué se estaba cultivando, y en Cadaqués (España) iba al puerto cada mañana y veía qué traían los pescadores. En base a eso decidía que iba a cocinar ese día”, cuenta.
Si bien van variando, los platos del menú ejecutivo de Mott mantienen una característica: son livianos y frescos. Van algunos ejemplos del menú de esta semana: sopa fría de remolacha y naranja, brótola horneda con vegetales al curry y, de postre, ensalada de frutas.
La noche
Por la noche, Mott se convierte en un lugar muy cool, con velas y aire fresco que llega desde la calle. El menú es a la carta, con entradas que rondan los $25 y platos que acarician los $40. Algunos ejemplos entre los appetizers son el ceviche combinado con cítricos ($28) y el petiti malfati con crema de hierbas ($22). Entre los principales predominan las carnes de todo tipo: lomo, pollo, conejo, cordero y pescados, aunque también hay opciones de risotto y past
|