Este restaurante, inaugurado en diciembre de 2006, es el resultado de la conjunción de muchas historias de vida en la cual se mezclan diferentes culturas. Todo comenzó con la decisión del argentino Nicolás Vainberg de regresar a su país natal luego de trabajar en gastronomía durante varios años en Los Ángeles. Junto a su mujer, Úrsula Ushijima, de madre peruana y padre japonés, también ella con una importante experiencia en el rubro, soñaban con un proyecto propio para comenzar a escribir las páginas del futuro que anhelaban. Allí es cuando se cruza en su camino Micha Mendoza, cocinera recibida en Perú y hermana de una gran amiga de Úrsula, que después de vivir con ellos varios meses en su casa de Los Ángeles, decide sumarse al proyecto en Buenos Aires. Luego de un viaje a Perú donde se empaparon de las nuevas tendencias en gastronomía de ese país y de investigar mucho en los libros de cocina peruana, emprenden su radicación definitiva en Argentina y comienzan la búsqueda de local en la zona de Palermo. El resultado fue Mosoq, un restaurante que desde su nombre -significa “algo nuevo” en quechua- está diciéndonos que se trata de una propuesta innovadora: una conjunción de cocina novoandina con una propuesta de martini bar. Este estilo culinario nacido en Perú, en el cual se busca rescatar y revalorizar platos y productos que pertenecen a la cultura incaica, pareciera que se ha convertido ya en una verdadera tendencia que está encontrando adeptos en todos los rincones del planeta, inclusive en Argentina. La experiencia de Nicolás en las barras de Los Ángeles, lo llevó a combinar esta propuesta culinaria con la del martini bar, que no es otra cosa que una barra desde donde salen toda clase de martini cocktails (¡¡¡ojo!!!, no confundir con el vermouth de nombre Martini).
Ubicado en la esquina de El Salvador y Carranza, el local se divide en dos plantas con 24 cubiertos distribuidos en la planta baja y 16 en la planta alta, todo vidriado a la calle. Las mesas están prolijamente vestidas en blanco, copas grandes para el vino, buenas servilletas blancas y sillas muy cómodas. Luz tenue y pequeñas velas en las mesas crean una atmósfera cálida y romántica. La barra en el fondo es bien protagónica, con estantes bien luminosos donde se ubican una gran cantidad de coloridas botellas para la elaboración de los martinis. Nicolás se ocupa de preparar el personalmente los cocktails, Úrsula se encarga de la caja y de asistir al salón y Micha, desde la cocina, despacha los platos. Ideales para empezar como aperitivos, los martinis se caracterizan en general por ser tragos bien frescos. La carta ofrece 25 variedades entre los que los que más salen son el
Sex in BA, vodka, jugo de maracuyá y splash de cranberry juice y el
Feriado Absoluto a base de vodka saborizado con mandarina, jugo de maracuyá y licor de ananá. Todos cuestan $16 y de domingo a miércoles hay happy hour por las tardes.
La carta de platos gira entorno a la utilización de ingredientes de origen peruano que consiguen en el mercado de Liniers, a donde concurren hasta dos veces por semana para proveerse de insumos. Como entrada, las
Bolitas de causa y yuca rellenas con mozzarella, con salsa huancaina y ocopa ($14) o las
Brochetas de pollo empanizadas en quinua con una muy original salsa de mani nikkei ($14) son algunas de las cinco opciones. También hay una muy buena Causa, elaborada a basa de papa andina, aceite de oliva, lima y ají amarillo, rellena de pulpa de cangrejo, palta y mayonesa de rocoto ($19), bien sabrosa y delicada. Para las ensaladas utilizan productos como la trucha ahumada, el pollo o los langostinos y cada una de ellas se condimenta con una vinagreta diferente, de frambuesas, pomelo, naranjas o cilantro (entre $9 y $17). Los platos de fondo son diez y bien variados y siempre con la impronta novoandina en sus ingredientes. Desde pastas como los
Ravioli de ají de gallina con salsa de queso andino y nuez pecan ($22); pescados como el
Lenguado relleno con langostinos en salsa de vino blanco, tagliatelle de verdura y tofu marinado ($32) y buena oferta de platos de carne como las
Costillas de cordero al seco con gnocchi de yuca (mandioca) en salsa de crema ($33) o el
Turnedos de lomo en costra de queso azul con risotto de quinua, champignones, espárragos y esencia de trufa blanca ($28). Para los que prefieren los sabores más tradicionales, el
New York Steak es un bife de chorizo con ensalada verde ($28). Para el final hay dos propuestas, una de postres más tradicionales como el
Pie de lima con crema batida al Amaretto y coulis de frambuesa ($14), y otra de martinis de postre, entre los que se destacan el de
Tiramisú, a base de vodka, Bailey’s, Tia María y licor de chocolate blanco; o el Banana Split, con vodka de vainilla, crema de banana y licor de dulce de leche, todos $16.
La carta de vinos incluye diferentes varietales de tres bodegas boutique, algunas partidas exclusivas de productores artesanales y otros de bodegas argentinas más tradicionales. El servicio es algo a lo cual se trató de prestarle especial atención y donde Nicolás puso en práctica todo su expertise adquirido en el extranjero para entrenar al personal que atiende las mesas. Una propuesta diferente que viene a sumar en una zona de Hollywood, en donde -por la concentración de reductos gastronómicos- pareciera que se está formando un nuevo polo.
MosoqCultura Novoandina & Martini Bar
El Salvador 5800 esq. Carranza – Palermo Hollywood
Tel. 4775-7974
De lunes a sábados de 20 hs. al cierre
Principales tarjetas
info@mosoq.com www.mosoq.com