Cuando creíamos que la sobresaturación de reductos gastronómicos en Las Cañitas no podía ofrecer nada nuevo, apareció un pequeño restaurante enfocado principalmente al buen sushi. Inaugurado hace escasos dos meses, es el fruto de la unión y esfuerzo de Sergio Paredes (ex encargado de uno de los retaurantes de sushi más importantes de la ciudad), Gabriel Takakura (experimentado sushiman con una vasta carrera sobre sus espaldas) y Gabriel Wiersch (un debutante en la gastronomía). Entre los tres se reparten salón, barra de sushi y caja, para llevar adelante su flamante proyecto al que bautizaron Mikado.
La experiencia de Takakura no es poca. Hace ya muchos años se desempeñó como sushiman en el restaurante El Molino del Bajo San Isidro, y luego de un período de vacas flacas para esta actividad entró como jefe de barra a Dashi de Palermo Hollywood. Hoy, es el encargado de toda la propuesta gastronómica del lugar. En un largo, prolijo y simétrico salón se disponen las mesas con sus manteles negros, platos y los infaltables “waribashi” (chopsticks de madera descartables), todo iluminado por cuadradas lámparas blancas. Un práctico y agradable deck exterior da la posibilidad de disfrutar de una comida a cielo abierto cuando el clima y la temperatura lo permiten. En total, con el deck, son unos 85 cubiertos bien repartidos y con buen espacio entre las mesas, algo importante para la dinámica de los mozos en el salón y el confort del comensal. En la carta encontramos algunas entradas calientes bien japonesas que se preparan en la cocina, como las ineludibles Gyozas, empanadas al vapor de hakusay, nira, pollo y vegetales sellados al teppan ($15), o bien el más tradicional Harumaki, crocante arrollado primavera (spring roll) de ave y verduras con salsa agridulce y hojas verdes ($15). Otras opciones son el Yakitori, una brochette japonesa de pollo y portobellos con salsa teriyaki acompañada de green salad ($16), o la infaltable Misoshiru, ese delicioso y milenario caldo japonés a base pescado con algas, dados de tofu y cebollín picado ($7) entre otros. El sushi es el indiscutido protagonista en Mikado. Una variada oferta de rolls que se enrollan con el arroz por fuera y el alga nori junto a los ingredientes en su interior, se cortan y se ofrecen de a ocho unidades de tamaño razonable y adecuado. Los hay clásicos como el California roll (palta, pepino japonés y kani kama, $16), el New York roll (palta, pepino japonés y salmón rosado, $17) con su variante Philadelphia roll (palta, phila cheese y salmón rosado, $19), o el Salmon Skin roll (piel de salmón rosado, $16). Otras creaciones que se destacan son el Spicy Salmon roll (salmón rosado, cebolla de verdeo, coronado con salmón picante, $19), el Phila Tataki roll (piel de salmón asada coronado con salmón, tomate, palta y phila cheese, $19), el Azteka roll (salmón rosado coronado con guacamole, $18) o la opción para los que todavía les da impresión el pescado crudo, el Tuna Cream roll (crema de atún al vapor con mayonesa mostaza y palta fresca, $17).
La variada oferta sigue con los hot rolls que se sirven tibios, como el Katana roll (tempura crocante de langostino, verdeo y palta recubierto con salmón rosado, $21), el Samurai roll (langostino panizado crocante, salmón y salsa picante recubierto con palta fresca, $22) o el original y crujiente Mikado roll (salmón, ahumado y fresco, phila cheese y palta, envueltos en masa crocante de panko, $21), cualquiera de ellos muy recomendables.
Los nigiris, esas bolitas de arroz con el pescado crudo por encima, son de buen tamaño tirando a grandes, algo peligroso para los paladres novatos, y se ofrecen de a 12 unidades de salmón rosado exclusivamente ($21), 12 unidades surtidas ($19), de langostino y de pulpo; mientras que el sashimi, que es el pescado crudo solo, se ofrece también de a
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