El hotel boutique
Vitrum abrió sus puertas a mediados de este año en el corazón Palermo Hollywood, siguiendo una tendencia que crece en Buenos Aires: restaurantes abiertos al público, con una personalidad propia, independiente del hotel que los administra. En el caso de los boutique, esto se torna primordial, ya que resulta insostenible una propuesta gastronómica seria soportada únicamente por las pocas habitaciones de este tipo de establecimientos. Sobran los ejemplos:
BoBo, Dumont, Home, Mine, Axel, por nombrar algunos de los abrieron en los últimos años. Hay algo indiscutible:
comer en los hoteles boutique deja de ser una rareza.
Un dato que demuestra la importancia que le da Vitrum a su gastronomía es que tiene
más cubiertos (50) en su restaurante que habitaciones en su hotel (16) . Otro dato, mucho más importante, pasa por los chefs que contrató la cadena
New Age Hotels, a la cual pertenece Vitrum. Ambos jóvenes y experimentados, se complementan muy bien para generar ideas que convierten en originales platos de autor.
Patricio Pescio hizo casi toda su carrera en Emiratos Árabes Unidos y luego fue chef ejecutivo del Hotel Aries, en el Valle de las Leñas, y en Hotel de Montaña de Río Hermoso, en San Martín de los Andes. Su partenaire es el peruano
Franks Lopes, que viene de trabajar en el palermitano Osaka. De esto sale una mezcla efectiva, que si alguien quisiera definir con un adjetivo sofisticado y bastante inventado, podría tildar de
fusión peruano-pat¬agónica. En concreto: de entrada se puede probar
Causas de colores ($27), de papa amarilla coloreadas naturalmente y saborizadas con mariscos, pato y vegetales estilo canapé. También hay toques de la preciada y odiada cocina molecular en los
Langostinos y mollejas pop corn ($30), rebozados con arroz crocante. Entre los principales, la mentada fusión se ve claramente en el
Solomillo de cordero patagónico en croute de hierbas aromáticas con rocas de mandioca ($45), o en los
Tiraditos de magret de Pato ($40), aliñados con salsa de mango. Más allá de algunos mínimos ajustes pendientes en materia de temperaturas y cocciones,
todos los platos son muy sabrosos y están muy bien presentados. Una buena opción es pedirlos para compartir: se sirven prolijamente divididos en dos platos.
Muy acertada la carta de postres, que ofrece tres opciones. Se puede elegir la
Paleta de sabores de chocolate ($29),
de dulce de leche ($27), o
de quesos ($27). Cada una de ellas incluye una degustación de postres basados en esos ingredientes. La de chocolate y dulce de leche, cargada de mousses, helados y marquis. La de quesos muestra
reversiones del vigilante con diferentes quesos y dulces que utilizan, por ejemplo, queso crottin, higos y mermeladas de tomate: una perdición para los fanáticos del clásico postre que se ha puesto de moda. Los dulces llevan la firma de la pastelera
María de las Mercedes Marquez, ex Faena Hotel y Los Notros.
La carta de vinos tiene unas cuántas páginas con muchas etiquetas con predominio de las bodegas clásicas. También hay una larga barra con tragos clásicos y de autor, que se presta para aperitivos y after office.
Comer a la carta tiene su precio. Una cena alcanza perfectamente los $90 per cápita. Una
buena opción es el menú ejecutivo de mediodía que sale $35, incluyendo bebida, entrada, plato y postre.
Al poco tiempo de entrar, uno casi no se da cuenta de que está dentro de un hotel. Comer en Vitrum es equivalente a comer muy bien, como en cualquier otro buen restaurante de Buenos Aires.
Vitrum
Gorriti 5641, Palermo Hollywood
4776-5030
Abierto todos los días, todo el día
www.vitrumhotel.com