Peruanos, colombianos, uruguayos, bolivianos y brasileros... Latinoamérica se hace presente en el mercado gastronómico porteño desde hace ya varios años. Sin embargo, durante décadas hubo un hueco:
el del representante de la cocina chilena. Se podrá argumentar que hay cierta animosidad entre ambos países, pero la realidad demuestra que
el intercambio entre un país y otro es mucho más fluido de lo que el enfrentamiento folklórico deja imaginar. Muchos argentinos cruzan la cordillera para descubrir playas y desierto, norte y sur de Chile; y muchos chilenos disfrutan de nuestro país, tanto de las linderas Mendoza, Salta o Rio Negro, como de Buenos Aires.
Ver el crecimiento gastronómico de Santiago de Chile nos deja ver cuánto los chilenos miran atentamente lo que ha pasado en Buenos Aires en las últimas décadas. En
Glam Out ya te contamos el resultado de un
viaje gastronómico al país vecino, donde descubrimos no solo una oferta rica y atractiva, sino algunos valores que potencian y proyectan su desarrollo hacia el futuro.
En Chile se consumen los productos locales, que se consiguen en cantidad y calidad. La gastronomía popular está sólidamente consolidada y han acrecentado su comunicación tanto con los países del Pacífico como con los que miran al Atlántico. En los últimos años se ha rescatado la tradición culinaria local, con
especial énfasis en la cocina de tierra y mar. En este panorama,
Valparaíso, importante, histórica y hermosa ciudad portuaria chilena, vio crecer su oferta gastronómica, que se hizo fuerte primero en las propuestas tradicionales para luego crecer a la par del auge del turismo local e internacional. Cualquier argentino que la haya visitado sabe qué se puede encontrar allí:
excelentes pescados y frutos de mar preparados de forma tradicional en un entorno bucólico encantador. De este lado del continente, donde desdeñamos el litoral marítimo, siempre hemos mirado con brillo en los ojos
las machas, los locos, los erizos, las cholgas, el salmón o el congrio chileno. Pues bien: justamente a esa ciudad chilena y a la cocina de mar y tierra celebra
este nuevo restaurante nacido en el nuevo Palermo Hollywood. Un lugar que surge a la sombra de los emprendimientos pretenciosos y ampulosos de la zona pero que pertenece al grupo de espacios sencillos que por suerte arman un mapa diferente. Eso es
Valparaíso.
Carta marina, carta de tierraEl título de tierra y mar ya explica el corazón de la carta: en
Valparaíso se van a encontrar platos con palta, cerdo o choclo, así como con cholgas, camarones o machas. La decoración es un homenaje a la historia marinera de la ciudad, cuyo casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
Hay remos, barcos en miniatura, cartas marítimas encuadradas y fotos en blanco y negro que muestran el pasado de una ciudad que hoy está poblada en sus barrancas de casas de colores. Los dueños,
Claudia Muñoz Cid y Ricardo Ross Kerbernhard, una pareja que supo trabajar en la embajada y el consulado chileno, atienden cada día a los visitantes, explican lo que se quiera saber sobre el lugar y preparan con sus propias manos un
Pisco Sour de bienvenida. La cocina es el territorio de
Aydee Murillo, quien luego de más de 30 años de cocinar en la embajada y retirarse, volvió a los fuegos para involucrarse en este proyecto. Luego del aperitivo se puede elegir la
ensalada chilena (rodaja de tomates y cebollas con aderezo de oliva y cilantro, $18), que no falta en ninguna casa del país vecino;
la palta reina (mitades de palta rellena con pasta de ave, en aceite de oliva, mayonesa y hierbas, $25), ceviche (de pescado blanco y morrones verdes marinados en limón cilantro y eneldo, más suave que el peruano, $27) o
unas machas a la parmesana (machas doradas en manteca y limón, oliva y cilantro sobre colchón de berro, $30). Este último plato se puede compartir.
También ofrecen langostinos al pil-pil (langostinos marinados en aceite de oliva ajo y cilantro, $38) y unas
muy buenas empanadas de mariscos (rellenas de cebolla, almejas, mejillones, camarones y ostiones, $12). Jugosas, sabrosas y con una masa en su punto justo, dan ganas de comerlas de parado en algún chiringuito con vista al mar. O quizás
en la terraza del restaurante, abierta los días lindos. Como principal, está el
clásico caldillo de Congrio ($30) si se quiere mirar al mar, y el popular
pastel de choclo si uno se quiere quedar en la tierra ($30). Imperdible el
chupe de mariscos (cazuela con camarones, locos y vieyras, saltados en aceite de oliva y limón con salsa crema de cebollas, pimiento y finas hierbas, $50) o la
Paila marina (congrio, merluza, cholga, reineta y machas en caldo de pescado y vino blanco, acompañado de cebollas y pimientos, $50). En la carta de vinos hay algunas etiquetas chilenas que se suman a las opciones nacionales.
El lugar abre mediodía y noche, aunque prometen ampliar los horarios para servir pastelería de tarde y desayunos de mañana.
Valparaíso, como la cocina chilena,
es un lugar que vale la pena descubrir.
ValparaísoNicaragua 6078
Tel.: 4771-0767
Abierto de martes a domingos, mediodía y noche
www.valparaisococina.com.ar