“Emplazamiento”, “espacio”, “lugar”, “parte”, “puesto”, “punto”... estos son algunos significados del término “paraje”. Y todos conforman una posible definición del espíritu de este nuevo restaurante emplazado en un rincón tranquilo de Palermo. “El nombre es por los parajes del campo, los lugares para detenerse, comer y beber algo”, dice Matías, cocinero que comparte la creación del proyecto con Estefania, su pareja. Ambos se conocieron en una cocina y han seguido trabajando, a veces juntos, otras separados, pero siempre buscando un lugar como éste. Un paraje que sea “su paraje”. Para armarlo, eligieron una de las zonas que más ha crecido en los últimos años, donde fueron pioneros lugares exitosos como Grappa, Olsen y Green Bamboo, y que ha continuado en una onda más relajada con Oui Oui, Il Ballo del Mattone, el recientemente abierto Tartine, los sofisticados Tô y Tegui, y el infelizmente efímero Ponza. Hallaron una esquina en la que supo funcionar un restaurante hace años (y que estuvo media década cerrada), un muy lindo local antiguo, típico en cualquier barrio de Buenos Aires, y lo remozaron íntegramente por dentro. Mesas de madera simples y cómodas, una vieja heladera de almacén, enormes ventanas abiertas a las calles Arévalo y Cabrera, una gran pizarra donde escriben las sugerencias diarias y una hermosa bicicleta inglesa reciclada. En esta esquina todo es tracción a sangre, con el tiempo ágil y elegante de un ciclista, lejos de cualquier furia mecánica. Paraje Arévalo es también parte de un feliz fenómeno, el de restaurantes abiertos y conducidos por una generación de cocineros o trabajadores con experiencia en gastronomía, que rondan los 30 años y buscan llevar su trabajo poniéndose al frente, fenómeno que tiene exponentes en Tipula, Las Pizarras, Café San Juan, Salgado Alimentos, Doppio Zero, Caseros o el recientemente abierto Demuru. Parar, detenerse, descansar, reconstituirse, parecen ser otros significados de la propuesta. Otras partes del espíritu de esta esquina.
Mediodías al paso, noches en pasos El lugar abre cada día a las 9 de la mañana, hora en que el barrio despierta. Se puede parar a desayunar y almorzar de martes a domingos, y los jueves, viernes y sábados abren también de noche. Para almorzar hay un menú (entre $30 y $40) que cada día se puede ver escrito en la pizarra apoyada en vereda, y que cambia según el designio del mercado y la inspiración de los cocineros. Fijos en el menú hay sándwiches, de focaccia de olivas, jamón crudo, rúcula y tomate ($22), con queso de cabra y remolachas agridulces ($18) o pita de atún y tártara ($18). También, ensaladas con opciones como la de verdes con salmón ahumado y palta ($24) o la de pulpetas con olivas y crostines ($22). Matías y Estefanía ponen tanto cuidado en un risotto del mediodía como en el de la noche. Solo cambian la elección de los ingredientes para llegar a un precio acorde para el comensal del mediodía o el de la noche. Para la cena, como se dijo, se puede elegir entre un menú de seis pasos ($80) y uno de ocho ($110). ¿Platos posibles? Ostras, royale de curry y vegetales crudos, calamar y panceta ahumada, lasagna de setas, salmón confitado con crema de papas y semillas de hinojo, pieza de cordero con zanahorias y mango, granita de té verde y mini gateaux de chocolate y gianduia para el primero, y paté de ave con relish de frutos rojos y apio, huevo a baja temperatura con pan de pimentón y olivas negras, risotto de coral, ojo de bife con chips de ajo y buñuelos de queso azul, bocado de sandía y cedrón y shortcake de harina de arroz con ciruelas y helado de pimienta rosa para el segundo. Ambos menús muy logrados, con un trabajo delicado y efectivo en el que destacan el salmón, las carnes, los postres y la simpleza contundente del exquisito huevo con pan de pimentón y olivas negras. El servicio está comandado por Marina, joven y experimentada, atenta a cada detalle y sommelier diplomada. El lugar esconde un subsuelo en el que la selección de vinos descansa en un clima acorde. Ya sabés, un paraje te espera en la esquina de Arévalo y Cabrera. Y este verano es el mejor momento para descubrirlo.
Paraje Arévalo Arévalo 1502. Tel.: 4775-7759 Abierto de martes a domingos de 9 a 20 y de jueves a sábados también por la noche. Desayunos completos por $25 y $30. Sábados y domingos, el menú de mediodía posee ingredientes más complejos, y sale $60 (entrada, principal, postre y bebida). Pago en efectivo (pronto, tarjetas).
|