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Rico y sano”. Habrás escuchado varias veces ese latiguillo referido a los productos catalogados como diet o light desde que la vida saludable busca su espacio en la ciudad estresada. Ahora, esa misma ciudad tiene un lugar que
no es light, ni diet, ni utiliza latiguillos: un restó donde hay sándwiches, wraps, ensaladas y tartas elaboradas con producto orgánicos y sapiencia gourmet. Platos sabrosos y originales, que no caen pesados. ¡Ah! Y también son ricos y sanos.
Ante todo, ¿qué es un producto orgánico? Es uno elaborado sin conservantes. Por ejemplo, en el caso de un vegetal orgánico, la tierra en la que creció no fue fertilizada con químicos. En el caso de las carnes, los animales no fueron alimentados con hormonas. En Argentina, así como en todo el mundo,
existen organizaciones que se ocupan de controlar los procesos de producción y luego certificar el producto con el sello de orgánico. Si querés comprobar la diferencia por tu cuenta, simplemente compará el tamaño, la textura y el sabor del pollo que comprás en el supermercado, con respecto al de un pollo de campo que venden en algunas carnicerías. Y eso que el de campo no es orgánico, pero al menos come granos normales. Utilizando estos insumos, y
emulando el concepto de los grandes supermercados orgánicos de EE.UU., tres socios argentinos abrieron el año pasado el primer
Natural Deli en Las Cañitas y acaban de inaugurar una segunda sucursal en Palermo.
El local se divide en dos sectores: mercado y restaurante. En el mercado, pequeño, muy prolijo y
atendido por una nutricionista, encontrás lo mismo que en cualquier súper, pero seguido del adjetivo “orgánico”, léase: aceite, vino, café, queso, tés, semillas, y especias. De los productos de los cuales no se consiguen marcas oficialmente certificadas como orgánicas, se venden marcas artesanales y de campo, por ejemplo los
fiambres Ahumallén, los panes La Zaranda y las cervezas El Bolsón.
Muchos de estos productos son los que utiliza el chef del restaurante,
Pedro Lambertini, que viene de trabajar en restós de alta gama, como Sucre, Bar Uriarte y el hotel Caesar. Su cocina, no por ser orgánica deja de ser creativa. “
Mientras sea orgánico y natural, usamos lo que haga falta para que el plato sea sabroso”, explica el creador del Noruego ($22), uno de los mejores sándwich de la carta, a base de salmón ahumado (en buena cantidad), cream cheese, eneldo y alcaparras en pan de centeno. En esta materia, también se destaca el de higos con brie ($20), en pan integral de frutas acompañado de nueces y espinacas. Todos los sándwich vienen con una guarnición de ensalada verde o papas al horno.
También hay
wraps de vegetales ($18) y mexicano ($20), y una buena variedad de ensaladas, como la de zapallo asado ($18), con escamas de queso estacionado, rúcula y semillas de girasol, o la Quínoa ($20), de pollo pastoril, quínoa, pasas de uva, manzanas crudas y almendras.
Para beber, lo mejor son los jugos caseros, desde el clásico exprimido de naranjas ($9) hasta el
Popeye Power ($10) de espinaca, ananá, limón y manzana, o el
Ultra Detox ($10) de manzana, naranja, limón, apio y menta.
Y para terminar de comprobar que “orgánico” no es equivalente a “light”, basta probar alguno de los postres (todos $12), entre los que sobresalen la mousse helada de miel y almendras, y el cake de chocolate y jengibre.
En
Natural Deli está todo armado para derribar el prejuicio de que “comer orgánico significa comer poco”. Su éxito dependerá de que los argentinos lo crean y luego se animen a admitir que comieron orgánico… y terminaron pipones.
Natural Deli
Laprida 1672 // 4822-1228
Gorostiaga 1776 // 4777-0418
www.natural-deli.comLunes a sábado de 08:00 a 21:30 / Domingo de 9:30 a 20:30