El 13 de Octubre de 1933 llega al puerto de Buenos Aires el navío
Conte Grande. Embarcado en él,
Federico García Lorca arriba a las cosas del Río de la Plata. Llega para pronunciar algunas conferencias y asistir al debut de
Lola Membrives en el Teatro Avenida, que estrena
Bodas de Sangre. Aunque su estadía iba a ser de sólo dos semanas, terminó quedándose casi seis meses. El poeta (cuyo fatal destino era morir entre los primeros fuegos de la Guerra Civil española) fijó su residencia a una cuadra del teatro, en el Hotel Castelar. Hoy una placa recuerda su tiempo vivido allí.
Esta historia se puede citar como un hito en medio del frenesí inmigratorio que vivía Buenos Aires desde fines del siglo XIX.
Miles de españoles bajaban de los barcos e iban buscando en los barrios de Buenos Aires, y en el resto del país, un lugar para su nueva vida. Y en esa dinámica, la
Avenida de Mayo era el paraje privilegiado de la comunidad española. Todavía uno puede caminarla del Congreso a Plaza de Mayo, y revivir en la arquitectura, restaurantes, cafés, y hasta en el acento inmóvil de viejos vecinos,
un pasado atado a la península ibérica. Pero si la fama de García Lorca estaba en uno de sus puntos más altos al llegar a Buenos Aires, fue el
Romancero Gitano el que lo consagró en el calor popular. La obra publicada en 1928 contiene dieciocho romances empapados de la cultura gitana y del aire de su Andalucía. Sus versos se graban a fuego en la cultura popular, en poemas como
La casada infiel, Romance de la luna, luna, o Muerte de amor. Los gitanos abrazan definitivamente a este hijo de su tierra.
Un sótano andaluzEste preámbulo sirve para ponernos en tono. Y recordar que, si en 1933 García Lorca llega a Buenos Aires, ya en 1901
un sótano de esa zona porteña es ocupado para recrear las noches de España. Hoy, ese lugar subterráneo vuelve a tener vida, manteniendo el aire, el clima y los fantasmas de aquellos años. Lo que a lo largo de los años fue la Taberna española, Teatro Maravillas, Teatro Avenida, Sevilla Colmao, El Tronio y El Cortijo,
hoy es Cantares. Buenos Aires es, como nos dice
Claudio Arias, el segundo lugar del mundo con mayor cultura de bailarines y músicos flamencos, solo por debajo de España.
Días de fiestaCantares abre sus puertas de
miércoles a domingos por la noche, este último día, también al mediodía, para un almuerzo familiar. El menú es una
sucesión siete de tapas y pinchos elaboradas por su chef Américo Aguilera, entre ellos
tortilla de papas, buñuelos de berenjena, calamares pica pica, chorizo, mondongo a la española, pejerrey en escabeche, empanadillas de atún, cordero al romero, cazuela de mariscos y pollo al ajillo. Todo es correcto, sin ser superlativo. No importa: la comida aquí es sólo un paso, la puerta de entrada al espectáculo.
Y ahí realmente brilla este paraje subterráneo. Guitarra, canto y percusión, con figuras que cambian según el día (
Geromo Amador, Álvaro González, Nico del Cid, Pipi Manzano, Germán Gigena) y calientan el lugar. Con el tablao encendido,
Claudio Arias y Yanina Martinez entran a bailar. Difícil encontrar palabras para un despliegue que suma fortaleza y delicadeza en un balance exquisito. Cuando Claudio parece levantar vuelo, Yanina deja caer su cuerpo como una pluma. Se desafían, seducen, atraen, escapan. García Lorca escribió en su primer romancero,
La casada infiel:
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Es en ese juego de provocación fogosa y huida sensual en el que se deslizan y vuelan los cuerpos de los bailarines. Un espectáculo que vale la pena.
Si salís enamorado del baile, podés sumarte a las clases que ellos mismos dictan. Luego, viajar a Andalucía a las fiestas de abril y prender una llama gitana en tu corazón porteño.
CantaresRivadavia 1180Tel 4381-6965www.cantarestablao.com.arPrincipales tarjetasPrecio por persona show + tapas y postre: $65Breve paseo por los mundos gitanos y flamencos
CamarónPolígono Sur
Un documental sobre un barrio tradicional gitano de SevillaAy que gustito pa' mis orejas
Mezcla de rock y flamenco por Raimundo AmadorFarruquito es un bailador prestigioso, parte una familia enteramente dedicada al flamenco.
Aquí, un video de él, aún de niño, bailando.