Hay un juego tonto que suelo hacer con amigos. Una versión remixada del 'veo veo' infantil. Es, al sentarse en una cantina o un bodegón, jugar a señalar todos aquellos
elementos arquetípicos que lo identifican. En una lista interminable, siempre en pos de este falso trabajo antropológico, hemos señalado:
foto finish de una carrera de caballos o aquella en que los propietarios orgullosos inmortalizan un triunfo,
Gardel o Evita sonriendo, mapa de alguna región de
Italia o España (muchos son mapas dibujados, irreales, de esos que parecen caricaturas con las supuestas atracciones de cada pueblo),
jamones colgados, botellas del pseudo Chianti nacional (con la botella posada dentro de una canasta de mimbre), tapas de
El Gráfico, formaciones de equipos de fútbol que solo algún abuelo (o Alejandro Fabri) recuerda,
algún boxeador de la edad de oro de este deporte, banderines o banderas de equipos de fútbol, carteles viejos de marcas nacionales, colección de cerámicas con forma de lechuzas,
pingüinos, ramillete de
ajos con cinta roja. Cada uno debe tener sus objetos señalados, y aquellos que identifican a su lugar preferido. Uno entabla con estos lugares una relación entrañable,
como con un abuelo que se quiere mucho. Y en los últimos años, con la invasión de lugares que parecen pensar más en lo cool del nombre, el color de las paredes, el nombre supuestamente original de los platos o la decoración de la comida,
gran parte de quienes rastrean propuestas gastronómicas han vuelto a los bodegones, cantinas y restoranes tradicionales. En busca de cierto
sabor artesanal, hogareño, simple. Algo que los mejores lugares, en toda categoría, no desdeñan jamás. Hay cientos de lugares;
en cada barrio resisten estoicos, algunos con mejor suerte que otros. Salimos a recorrerlos y
elegimos una docena, apenas una muestra de un mundo a descubrir. Lejos del brillo de las marquesinas y cerca de una buena milanesa napolitana.
MiramarFernando Ramos comanda este bodegón ubicado en lo que supo ser, primero una sombrerería, luego un almacén - bar. Con el tiempo, el bar mutó en restaurante, y el rincón de la esquina comenzó a almacenar cientos de vinos, uno de sus grandes atractivos. ¿Comidas?
Conviven lechón con ostras, rabo de toro y salmón, lengua a la vinagreta con ranas. Fernando suele sacar vinos guardados y los ofrece en carta. Un lugar entrañable, para volver siempre.
Av. San Juan 1999, Tel 4304-4261
Oro & CándidoEn el lugar que supo ocupar durante décadas un viejo bar de barrio nació este
bodegón contemporáneo. Un collage que combina el ambiente de los viejos bares (pizarra de bebidas, carteles de chapa de marcas, mesas contra las ventanas mirando el tránsito de la esquina) con una
propuesta gastronómica moderna. Acá se viene tanto a tomar el café de la mañana, a almorzar los platos sugeridos día a día en pizarra, a comer la buena variedad de sándwiches (ahumado del sur, de pernil de jabalí, hamburguesa de cordero, de trucha ahumada, de camembert grillado, entre otros) o
los platos propuestos por el equipo del catering Oriundo, Juan di Benedetto y otros cocineros. También hay productos para llevar, desde chocolates de
Puro Cacao, mostazas, sales y condimentos de Arytza, quesos del Norte argentino, ahumados del Sur y panes de
L'épi.
Oro y Guatemala, Tel 4772-0656,
www.oroycandido.com.arIl Vero ArturitoArturo Gramajo, creador y alma del lugar, cual superhéroe porteño se transforma en Arturito al entrar en la cocina. Y desde ahí saca buenas pastas (en platos gigantes) y una de las especialidades de la casa,
el chivito. En el ambiente se mezclan vecinos que conocen a todos los mozos, visitantes de barrios lejanos, jóvenes entusiastas y curiosos y rubias suecas encandiladas por el color local. Siempre lleno, andá temprano o con ganas de esperar.
San Luís 2999, Tel 4961-4280
Café MargotEsta esquina de Boedo (Boedo y San Ignacio) es espacio de disputa, ya que tanto
Margot como
Trianon dicen ser el lugar en que se creó el sándwich de pavita. Una discusión para debatir entre parroquianos en las mesas de madera que pueblan cada rincón del salón. Fuera de entrar en la polémica, elegimos
Margot para probar el sándwich famoso que viene en múltiples variantes (antes hay que elegir si se quiere de pavita o de escabeche de pavita) y en la carta suman picadas, buenas (y enormes) hamburguesas y las minutas clásicas.
Boedo 857, Tel 4957-0001
Café de GarcíaReyes de Boedo, los
García han hecho de la esquina de Sanabria y Pedro Varela un bastión de las picadas. No falta ni la mesa de billar, ni la cafetera centenaria, ni los banderines, ni las fotos de los visitantes ilustres. Hay que sentarse y en el tiempo que uno se detiene en los detalles -toda la memorabilia que inunda las paredes-, cada paso de la picada va llegando a la mesa, en un ritual que parece no tener fin. Hermosa vereda para los días de primavera que están llegando.
Sanabria 3302, Tel 4501-5912
Spiagge di NapoliBuen exponente de las cantinas italianas con acento porteño, se mezclan (como llegaban en los barcos los inmigrantes de cada rincón de Italia) en la carta una
corvina a la vasca con rabas y milanesas. Con la entrañable Nápoles en el pasado y en el horizonte, la gente hace cola para encontrar una mesa, todos los días. Pastas por kilo, entre las que se destacan los fusilla al fierrito o los vermicelli.
Av. Independencia 3527, Tel 4931-4420
El ObreroGran bodegón en un rincón de la
República de la Boca, a las espaldas de la vieja zona de fábricas y frigoríficos, donde los trabajadores hambrientos supieron llenarlo los mediodías durante gran parte de su historia. Hoy es uno de los mejores exponentes de bodegones tradicionales, visitados por viajeros de todo el mundo en busca del 'color local'. Por suerte, no se ha movido demasiado de su propuesta tradicional, con
rabas, mejillones, tortilla a la española, sopa del día (en sopera, para compartir), pastas elaboradas en la casa o arroz con calameretes.
Agustín Caffarena 64, Tel 4362-9912
MartitaSiempre lleno, la gente suele esperar todo lo que sea necesario para ocupar alguna de las pocas mesas del pequeño local de Boedo. Muy buenas las
empanadas salteñas (que han dado gran parte de la fama a Martita), las pastas caseras y buena selección de entradas como
los langostinos apanados, los champignones rellenos, tortilla o buñuelos de acelga. A la vuelta de San Juan y Boedo.
Cochabamba 3700, Tel 4931-3584
La Vera CalabriaLa familia
Magliocco trae consigo una prolífica experiencia dirigiendo cantinas desde hace décadas, cuando empezaron con Il Vero Mangiare en el barrio del Abasto. Hoy, en una zona extraña (cerca de Warnes) ofrecen picadas (que uno elige mirando los platos que llenan una mesa),
caracoles, fusilli al fierrito, panzotti, chivito a la calabresa, ranas a la provenzal, y los ravioles de espinaca y borraja, una de las especialidades. Atendido por sus dueños.
Batalla del Pari 700, Tel 4584-1275
El PuentecitoSi la Ciudad de Buenos Aires fuera el mundo entero, este restaurante se ubica donde está la curva descendente. Es decir, casi al fin. Barracas. Pero vale el viaje adentrarse en su territorio. Abierto las 24hs, ofreciendo parrilla,
pastas caseras, paella, mejillones a la provenzal, rabas y hasta el cheto salmón. Porciones abundantes, como para ir entre varios. Un viaje en el tiempo.
Luján 2101, Tel 4301-1794
ManoloMudado de la esquina en que supo morar durante décadas,
Manolo mantiene su clima entre bodegón y restorán, y su fama de
rey del bife de chorizo. También hay buenas
tortillas, ciambotta, buena suprema Maryland, matambre casero, milanesas en sus formas clásicas y populares, rabas a la romana, calamaretti y de postre, flan casero.
Cochabamba y Bolívar, Tel 4307-8743
La Picada del JaponésKochi, japonés bien aporteñado, guía este lugar con sabiduría. Entrando por uno de los lados, los fiambres, las botellas y la atención en el mostrador; por el otro, mesas tendidas con manteles blancos en un salón pequeño y acogedor. Acá se viene por las picadas (
muy buenos quesos y fiambres, una verdadera picada de nivel), acompañadas por una increíble selección de vinos, cerveza, vermú o champaña.
Cochabamba 1701, Tel 4304-4841
AlbamonteNo solo de sus famosas pizzas vive este lugar. Tradicionales entradas con ajíes asados, calamarettes fritos, gambas al ajillo, matambre casero con ensalada rusa, rabas,
salpicón de ave o berenjenas al funghetto y luego, carnes o buenas pastas caseras entre las que se puede encontrar tallarines caseros de espinaca, fusilli, vermicelli, ñoquis o raviolones caseros. En el corazón de Chacarita.
Av. Corrientes 6735, Tel 4553-2400 / 4554-4486