El microcentro es una zona extraña, con un ritmo de circulación errático, atravesada por turistas, trabajadores entre eufóricos y exhaustos, y visitantes que llegan como extranjeros en busca de los aromas del corazón de Buenos Aires. De día, superpoblación de tránsito frenético. A partir de las 18 PM., un espacio que se vacía y cambia de habitantes. Esto marca el carácter de la zona. Lugares como La Cigale (que en su momento fue faro de la zona), las noches de Drum n Bass de +160 y los aires irish del Kilkenny, son y han sido referentes. Todas propuestas diferentes que muestran las alternativas disímiles que reserva la zona. Faltaba la coctelería. Pues en medio de todo esto, ha nacido un nuevo espacio: Le Bar. Entre sus creadores están Renee Noto y Manuel Schmidt-Grynbaum, ambos arquitectos y franceses que llegaron navegando para quedarse en Buenos Aires. También Tania T. Merlini y Francois (Schuss) Nouzille, este último fundador de Olsen y parte de La Cigale. El lugar se ha armado en el espacio abierto por una vieja casona de dos pisos. La puerta da directamente a la barra, despojada pero atractiva, que recibe invitando a beber desde la misma llegada. Las distintas salas fantasean en un estilo pop, según sus mentores “remitiendo al espíritu space age y a la ciencia ficción de fines de los años sesenta”. En ese espacio onírico, una escalera blanca lleva a un primer piso donde distintas salas con mesas circulares invitan a hundirse (literalmente) en la profundidad del suelo y de la noche. Cuadros y fotos de la exposición que abrió con el lugar (de Raúl Flores) esperan a futuras muestras que serán parte de la dinámica artística de Le Bar. Todo cierra con una terraza, desde donde mirar un paisaje urbano compuesto por los techos de la ciudad. Un espacio secreto para noches especiales. A las exposiciones se sumarán recitales íntimos en el salón de la planta baja, sin reducirse a estilos, abarcando desde la chanson hasta la música clásica.
Bocados y cócteles para todas las noches
Le Bar funciona como restaurante al mediodía (imposible desaprovechar a los miles de ejecutivos famélicos) mientras que de noche presenta una carta sencilla con amuse gueules (en francés significa algo así como ‘entretener la jeta’) y postres, todos creados por Fernando Mayoral (de Thymus). La carta de cocktails nació de la imaginación de Leo Speroni (ya cuatro años al frente de Olsen). Mezclas sencillas, de pocos ingredientes (herencia de la coctelería clásica), aunque con sabores que en algunos casos los alejan de esta escuela. El ‘Passionaria’ combina la cachaça con el maracujá, lo que nos lleva directamente a las costas de Brasil, si bien luego el carácter especiado del bitter Angostura le da aromas que lo hacen aún mas exótico. Interesantes también el ‘Rive Gauche’ (oporto, pisco y civels), el ‘Gosse Rose’ (Absolut ruby red, pomelo y cranberry) y el ‘Red Lust’ (scotch, Drambuie y Campari). Luego de la apertura en manos de Leo, Badhir Maluf ha tomado el mando de la barra. Amante de la coctelería y de los clásicos (con el Old Fashioned como bandera), luego de un paso importante por la barra del Hotel Madero by Sofitel, sumó al repertorio combinaciones con almíbares, hierbas, especias y otros insumos no tradicionales. En futuras renovaciones de carta irá agregando sus recomendados, aunque se pueden ir pidiendo sugerencias. Buena mano, servicio profesional y destacado conocimiento de los secretos del trabajo de bartender. Muchísimo más de lo que ofrecen otros bares de la zona.
Para acompañar los primeros cócteles hay que probar las muy buenas croquetas de camembert y cilantro, se puede seguir por las biruats de codornices con salsa de ciruelas pasas y compartir el queso de cabra fresco con menta y pan de pita. Nuevamente, combinaciones simples que resaltan el sabor de las materias primas. Vale probar también las mollejas que se combinan con especias marroquíes. Para los postres, el maridaje de la sopa fría de chocolate especiada con ras-al-hanut y crema batida perfumada con naranjas y el ‘Mono’ (scotch, Grand Marnier y Martini) funcionaron juntos a la perfección.
Le Bar acaba de abrir sus puertas. Como en todo inicio, el lugar irá encontrando su camino en el andar. Esto abre expectativas: buen ambiente, barra atractiva y cocina interesante. Si concreta las ideas de recitales no tradicionales, el lugar redondeará una opción válida y necesaria en este paisaje desolado. Viajá a la noche del microcentro a conocerlo.
Le Bar Tucumán 422 - Microcentro Tel.: 5219-0858 Abierto de lunes a sábado desde el mediodía hasta las 2 de la mañana Precio de un cóctel: $ 16-18 Recomendado: selección de Amuse Gueule para cuatro personas $ 80.
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