Se podría decir que, para los amantes de las bebidas espirituosas, el 2005 será recordado como el año en que comenzaron los grandes desembarcos, y los anuncios de lanzamientos aparecieron en una gran cantidad de marcas, productos y bebidas importadas. Entre todos estos, el vodka, histórico destilado de cereales o papa originario de las frías estepas de Rusia y Polonia, fue uno de los grandes protagonistas de esta movida.
Uno de los factores principales que ayudó a que se produjera este fenómeno fue la gran invasión de turistas que coparon las calles de Buenos Aires pidiendo a gritos algunos de los productos que consumen en sus tierras, y además un franco crecimiento en la preferencia de esta bebida por parte de los más jóvenes. Y las marcas quieren ir posicionándose con tiempo.
Así, en un abrir y cerrar de ojos, de tener unas pocas alternativas en las estanterías de los bares luego de la crisis, se pasó a una interesante variedad de botellas con diseños modernos e impactantes, al igual que cualquier bar de Miami o New York. Y estos no llegaron sólos, sino que fueron los grandes holdings que comercializan las más importantes bebidas alcohólicas los que comenzaron a traer muchos de sus vodkas más caros.
En fin, una tendencia que comenzó años atrás, cuando Absolut nos dejaba ver algunas de sus botellas de vodkas saborizados, y hoy se ha convertido en una movida que late al mismo ritmo que las barras del resto del mundo, que tuvo su puntapié inicial en 2005 y promete seguir creciendo en 2006.
Aquí un panorama de las etiquetas Premium que hoy se pueden conseguir en los más importantes bares porteños.
Level: Es la etiqueta super-premium de la marca sueca Absolut, que compite en todo el mundo en la franja de precio de los U$S 30. Su botella es elegante, estilizada, bien distinguida como quiere significar la marca y de lo más minimalista. Elaborado a partir de la combinación de dos métodos de destilación diferentes (continuo y discontinuo); uno para impartir pureza al producto y el otro para otorgarle carácter, Level tienen una nariz intensa y expresiva, con notas a pimienta negra y especias. Su precio: $170.
Cîroc. Es la última incorporación en el mercado local de Diageo, el holding de bebidas alcohólicas más grande del mundo. Lo particular de este vodka francés es que, a diferencia de la gran mayoría que se elaboran a partir de cereales, está hecho a partir de uvas blancas de la variedad Mauzac Blanc de la afamada región de Gaillac, en Francia. Se elabora a partir de un vino base que se destila cuatro veces, y luego se une con algo de destilado de Cognac de Ugni Blanc para volver a destilarse en alambiques de cobre por quinta vez. El Cîroc definitivamente pose tanto en la nariz como en la boca notas que recuerdan a la uva chinche, esa que comíamos de chicos arrancadas de las parras familiares. Es elegante, bien expresivo, y cuesta $150 en vinotecas. Sin dudas vale la pena probarlo.
Grey Goose: Un vodka que se ha convertido en pocos años en un producto de culto a nivel mundial, y que la empresa Cepas Argentinas acaba de traer al país contratando un Brand Ambassador para su difusión local. Originario de Francia, fue declarado el vodka de mejor sabor por el Beverage Testing Institute, en una cata a ciegas donde obtuvo un puntaje de 96 sobre 100, por encima de todas las marcas del mundo. Su elaboración comienza con trigo 100% francés de primera calidad de la región de La Beauce, para luego ser destilado cinco veces. El agua que se le agrega a esta bebida antes de embotellarse proviene de un manantial que se origina en las montañas del Macizo Central, en el corazón de Francia, que ha sido naturalmente filtrada a través de la piedra caliza de la región de Champagne, y fluye por debajo de la tierra hasta la región de Cognac. Es puro, límpido, y tiene un sabor refinado, suave, ligeramente dulce y con un final muy elegante. Su precio: $105.
Belvedere: Excelente vodka Polaco proveniente de la pequeña ciudad de Zyrardów al oeste de Varsovia, famoso en el mundo entero por su calidad y pureza. Se caracteriza por seguir haciéndose a la manera artesanal, según tradiciones que tienen más de 600 años. Elaborado a partir de cuatro destilaciones, si luego de degustar el producto en cada una de estas etapas apareciese algún signo de desbalance, todo el batch se descarta. Fue introducido en Los Estados Unidos en 1996, y uno de los que más rápido crecimiento tuvo. Hoy ninguna barra que se precie de completa puede prescindir de esta botella. La comenzará a importar el grupo Louis Vuitton Moët Hennessy a través de una de sus más importantes empresas locales: Chandon Argentina.
Skyy: La elegante y moderna botella azul que durante años vimos en las publicidades de las revistas importadas, ya está al alcance de la mano en muchos bares porteños. A pesar de que se encuentra en una franja de precio inferior a los anteriores, se elabora a partir de una triple fermentación y una cuádruple destilación en California, y se presenta de manera impecable. Uno de sus principales atributos es la bajísima cantidad de impurezas que contiene comparado con el resto de las marcas líderes. Lo comenzó a importar hace muy poco tiempo Cepas Argentinas, y básicamente se vende en bares, siendo difícil de conseguir en las vinotecas y negocios especializados.
Stolichnaya. Luego de la compra de Allied Domecq por parte del gigante francés de las bebidas Pernod Ricard, un nuevo vodka llega en poco tiempo a la Argentina, directamente desde Rusia. Está hecho de trigo, con doble destilación, y es uno de los grandes clásicos mundiales que no falta en ninguna barra seria del mundo. Se espera su desembarco en el país para el mes de mayo próximo.
|