Poco tiempo atrás abrió sus puertas en Vilstabla, Luján de Cuyo, lo que seguramente es la bodega más hermosa de nuestro país. Se trata del emprendimiento personal de Carlos Pulenta, un hombre sereno, de gran experiencia en la industria y dueño de un asombroso don de gente, como quedan pocos. El establecimiento lleva su nombre y es verdaderamente sorprendente; entre el verde se levanta la construcción dividida en distintas alas con el color de la tierra, y no existe allí detalle dejado al azar; todo parece perfecto. Pronto saldrán al mercado sus vinos, que él mismo los llama Corte A, Corte B y Corte C.
Pero Carlos no sé quedó allí. Acompañando el crecimiento turístico de la provincia y el boom del vino, construyó junto a la bodega un pequeño hotel que es maravilloso, muy cuidado y lujoso. Además de salas de reuniones, de estar y todo tipo de amenidades típicas de un alojamiento. Entre ellas un restaurante, nada más y nada menos que de la mano de Jean Paul Bondoux, único Relais Gourmand de Sudamérica, cuyos otros comedores son en el Hotel Alvear Palace y en Punta del Este. Se trata de una apuesta que espera cambiarle la cara a la gastronomía mendocina, que por momentos se muestra escasa a la hora de elegir entre restaurantes de cocina internacional.
El salón es impecable, cómodo, con las mesas bien separadas una de otra y una elegancia sobria con algunos toques de tinte minimalista. Detrás, el comedor se extiende con mesas al aire libre, vecinas a los viñedos, que se hilan en un balcón que será furor en primavera y verano.
Día tras día se desempeña en los fuegos el joven Federico Ziegler, de larga trayectoria en Europa y ex chef del Hyatt Mendoza. La propuesta es básicamente de cocina internacional, aunque utiliza algunos productos de Mendoza.
Entre las entradas se destaca la Terrina de foie gras y reducción de mosto de uva, los Langostinos cubiertos con repollo y manteca de naranja y la Degustación de salmón del Pacífico. De los principales son deliciosos el Lomo de ternera, salsa malbec y tostada de caracú; el Conejo a la mostaza con salsa de mosto de uva Chardonnay, y algunos platos de estación como la Trucha de Malargüe sobre colchón de lechuga y panceta. De los postres nadie debe perderse el Feullantine de frutas rojas y helado de mascarpone, ni la Pera grillé con manteca de avellana, reducción de cacao y helado de vainilla.
El servicio es sobrio y atento, a cargo de mozos jóvenes. Y como era de prever, La Bourgogne de Vistalba es un éxito en comensales. Eventos de empresas, reuniones, o simplemente personas ávidas de nuevas experiencias gastronómicas llegan al bellísimo entorno de viñedos de Luján de Cuyo. En fin, con el sello y el buen gusto de Carlos Pulenta y Jean Paul Bondoux, es sin duda un restaurante para ir y volver pronto, que con el tiempo ira ganado todo tipo de adeptos.
La Bourgogne de Vistalba: Roque Saenz Peña 3531, Vistalba, Mendoza; (0261) 498-9421.
|