Las ciudades son el paraíso para quien quiere tener acceso cercano a una serie infinita de propuestas gastronómicas. Sin embargo, la variedad muchas veces se transforma en aglomeración, y en un mismo barrio te encontrás un reducto thai, alguna parrilla humeante, espacios pseudo italianos, palacete de cocina ‘fusión’, chino delivery, bodegón porteño y tantos otros lugares. La suma logra así más confusión que placer, con restaurantes que deberían ser distintos, pero que cada vez se parecen más los unos a otros, en particular en lo que a defectos se refiere. En este panorama, acertar en la elección de un espacio para un almuerzo o cena se convierte en una tarea no siempre sencilla. Recomendaciones, comentarios entre amigos, lecturas de revistas y sitios web, rastreo en blogs, visita a barrios desconocidos... todo es válido a la hora de comer bien. Y, en ocasiones, la respuesta está a más de un taxi de distancia.
Viajar
No es tan lejos, apenas un rato más allá de la General Paz, donde surgen cada día nuevos espacios que merecen una visita. A la cabeza de ellos, en un trabajo de perfil bajo, sigiloso y familiar, Italpast lleva más de diez años preparando de las mejores pastas (y otros platos italianos) que se pueden conseguir en Buenos Aires y alrededores. Un secreto a voces, ya un clásico, un lugar que si no lo conocés, debés descubrir. Tomá el auto, elejí la música adecuada, disfrutá del horizonte que se va abriendo, y en una hora habrás llegado. Italpast te espera con sus puertas abiertas.
El camino es sencillo: desde Capital Federal, Panamericana, Ruta 9 y de ahí, hasta el mojón del Km. 74.5. En todo el camino, como en una procesión, se pueden seguir los carteles que anuncian Campana, ciudad con un polo industrial importante, que administra nueve puertos naturales sobre las aguas del Paraná. Con un pasado de numerosa población llegada de Inglaterra (desde la vereda de Italpast se ve el arrumbado edificio del Boat Club), unos inmigrantes de Cerdeña encontraron su lugar en el mundo. Cecilia Picciau, la abuela, comenzó preparando pastas a mano cada mañana… y aún sigue, con mas de 80 años, para ocuparse de panes especiales y los deliciosos amarettis. Pedro, su hijo, hoy comanda el lugar y se lo encuentra sin excepción entre la cocina y el salón, atento a cada plato, saludando cordialmente a habitués y visitantes nóveles. Por último, Luciano, tercera generación de esta familia sarda, es responsable del servicio.
Pasado, presente y futuro
Desde su origen en la esquina (que aún subsiste y desde donde ahora se vende pastas, panes y otros productos elaborados en el lugar, entre ellos salsa fileto, exquisitos amarettis, etc.), el lugar ha ido creciendo. Hoy, cuenta con dos salones amplios y una cava subterránea donde guardan las 220 etiquetas (con un amplio rango que arranca en los $25, apta para todo público…) que suma la carta de vinos. En este espacio íntimo, al resguardo de una planta baja que suele llenarse, se pueden realizar reuniones, comidas especiales, degustaciones de vino u otros eventos. Como próxima etapa, a partir de Marzo la familia Picciau se hará cargo del Club House y Bar del Golf del emprendimiento “La Reserva de los Cardales”, en la ruta 9, km. 61.5, donde habrá un barrio con 550 lotes y un Hotel Sofitel cinco estrellas.
La carta italiana
La cocina hurga en la tradición culinaria familiar italiana y presenta variedad, que no por eso deja de sumar alternativas diarias, fruto de la investigación constante de Pedro. Incluso, algún plato foráneo, como un muy buen gravlax con boquerones y mango. El lugar es confortable, de mesas amplias que recuerdan a los viejos restaurantes de barrio. Da gusto dejarse llevar por la experiencia, disfrutando cada plato, sin apurar la vuelta a casa… Opciones son muchas, entre ellas abrir el juego con los antipasti (carpaccio
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