Viajes
Ruta gourmet del sol africano
 
El sur de África es un punto de fusiones que se hicieron lentamente. Desde Ciudad del Cabo a las Cataratas Victoria en Zambia, un recorrido por hoteles de lujo y sabores que están no sólo en otro lugar, sino en otro tiempo.


Es cierto que si esta fuera otra época, difícilmente puedas vos leer, cómo ahora, la cotización en Ámsterdam de los diamantes cosechados en África, directo en la pantalla de tu notebook. Antes, obtener tal información era todo un privilegio: el Times venía desde Londres en los barcos. Junto a él, venían las porcelanas de Delft, el cristal de Baccarat, los vinos de Burdeos. Desde más lejos todavía, del otro lado del Índico, llegaba el té y las especias de la India y Ceilán.
Épocas pasadas, en las que Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, era el centro de un comercio no sólo de materias primas y monedas, sino de lenguas, sabores y formas de entender el mundo.

Pero hoy, esto, sigue siendo así. Una ciudad que bien acepta la definición retro de cosmópolis. Claro que ahora los diamantes, antes el producto emblema de la zona, ya no son el tema exclusivo. Ahora, por ejemplo, uno puede ir a buscar al sur de África –que congrega a los países Sudáfrica, Namibia, Zimbawe, Magadascar y Zambia- otro tipo de vivencias y experiencias, también relacionadas al placer: cocina única, vinos con mucha personalidad, leones a pocos metros de distancia, cataratas en el medio de la sabana, ciudades perdidas, mares turquesas, buen fútbol y mejor rugby.

Todo eso está allí, como estuvo siempre. Exhibiendo aún esas riquezas que la historia colonial fue dejando: los cristales, los hoteles que son “de seis estrellas”, espacios de exuberante lujo mezclados con la naturaleza también exuberante.



La ruta gourmet del sol africano

Una manera, tal vez la más ordenada, de armar el viaje a estas zonas sea a partir de los hoteles de cada lugar. Queremos decir: la experiencia se completa necesariamente en el lugar donde dormimos, comemos, bebemos. Por eso, la Ruta del Sol es, básicamente, un recorrido de hoteles por el sur del continente africano: The Table Bay en Ciudad del Cabo, Zimbali Lodge, The Palace of The Lost City at Sun City y The Royal Livingstone, en Zambia, junto a las Cataratas Victoria.

Espacios de ir y venir, en los que la experiencia de África tiene mucho de viaje en el tiempo, y no sólo en el espacio.

Para el turista gourmet (es decir, todos los que leemos Glam Out), la región se nos antoja paradisíaca: tiene para ofrecer nuevas fusiones, un continente completo y misterioso armado por la suma de distintas etnias, con clara conquista colonial. Materias primas, sabores, especias que se conectan aquí y allí. Además, la presencia de distintos chef aventureros, como Conrad Gallagher, quien se ocupa de la cocina de los cuatro hoteles de Sun International, que a tanta cultura le añade su bagaje de técnicas europeas. El resultado es un conjunto súper atractivo, lleno de pluralidad y novedades. De hecho, a la ruta del sol africano se la llama también Gourmet Route of the African Sun.
Comer en The Table Bay, en Ciudad del Cabo, un hotel que pertenece a la cadena The Leading Hotels of The World, es ejemplo de la fusión interesante de la que hablábamos: bella cristalería, lujosa plata, productos del enorme Atlántico en cocciones mediterráneas, vinos de la cepa Zinfandel local (así como nuestro Malbec, el sur de África exhibe a la Zinfandel como cepa distintiva). Allí, The Conservatory Restaurant toma productos de las montañas locales y exhibe una bodega abierta con más de 6000 botellas de bodegas vecinas. Y todo lo ofrece junto a playas de arenas blanquísimas y un mar azul que brilla hasta de noche. Estilo victoriano, que se disfruta aún más luego del spa y de un chapuzón en al agua.
En la carta, encontraremos desde Risotto con azafrán y pimienta suave, a pescados nativos, irreconocibles para nuestros ojos carnívoros, con panceta italiana. También ostras de la cercana laguna de Knysna, según muchos, las más suculentas del mundo. Las opciones recorren un mapa situado en el sur de África, pero que es un mapa mundial.



Sobre el Índico

El tema es aristocrático: jugar a cierta forma de la aristocracia posible (y pausible). Recorrer los pasos de los antiguos reyes zulúes. Comer platos de curries apenas (o muy) picantes mirando el índico temblar bajo la luna.

La experiencia de estar en una reserva forestal (KwaZulu-Natal), en el Zimbali Lodge, es la de encontrarse verdaderamente lejos: otro entorno, otra geografía, otros aromas. Tibieza, palmeras, bosque subtropical. Pero también, golf, bañeras victorianas con hidromasaje, un mayordomo personal. Y, nuevamente, la cocina: fruto de un verdadero viaje espiritual de Conrad Gallagher. Él (como jefe de cadena) prepara aquí, junto al chef local, lo que se llama cocina africana contemporánea, un uso nuevo de las especies y de las estaciones, que encuentra en este hotel una de sus mayores expresiones. Mixtura entre África y Asia. El curry del pollo no es únicamente un plato hindú: aquí también es la expresión de un autor que busca fusionar estilos. El cous cous con ratatouille y alioli, el sashimi de atún y pez espada, ajo frito con miso, los ravioli de queso de cabra y espuma de trufa son ejemplos de tales búsquedas.



La ciudad perdida y las seis estrellas

Si no se pudiera tocar, uno supondría que está bajo los efectos del sueño. Pero no, The Palace of The Lost City at Sun City existe: es la réplica de una antigua ciudad perdida y, además, uno de los mejores hoteles del mundo. Escondido en las montañas de Planensberg, replica los elementos de una antigua ciudad imperial. Tiene algo de oasis, donde todo es abundante: la naturaleza, el lujo, la energía del lugar. Increíbles esculturas talladas en madera, mosaicos, tejidos salvajes, murales.

Allí hay también comida (¡cómo no!), bajo la mirada de Gallagher, miembro de la sociedad Escofier Internacional. Cocina internacional, italiana y autóctona de autor. La alternativa más jugada de comer antílopes junto a pescados del Cabo de Mozambique, salmón noruego con peri peri, una especia local. Y, obvio es decirlo, una de las mejores cartas de vino del mundo.

El hotel cuenta con dos restaurantes, Crystal Court y Villa del Palazzo (del norte italiano). Además de un Tusk Bar, para anocheceres en los que, a lo lejos, se escuchan los rugidos que, desde las cuatro paredes, no amedrentan pero hipnotizan.



Más rugidos

En Zambia lo que rugen son las Victoria Falls, las cataratas que los lugareños denominaron Mosi-Oa-Tunya, “el humo que retumba”. Las cataratas y su arcoiris permanente sobre la sabana. El río Zambesi y sus reminiscencias de Joseph Conrad. El desfiladero de Batoka. Allí se levanta el hotel The Royal Livingstone, con un aire decimonónico. Te vas a sentir como si estuvieras en el Lido, pero en pleno África, con vistas sobre el Río Zambesi y un tupido bosque de acacias. Una ojeada a la cocina mostrará a los cocineros adobando los pescados del río ahumados con yogures caseros. A los abadejos los rociarán con salsa de whisky escocés. Y todo se verá repleto de las frutas regionales, puro color y sabores.

Es esta mezcla la que genera la idea de ilusión. Todas esas frutas salvajes, del paraíso perdido, pero mordisqueándolas frente a los prolijos jardines, a la mirada de velas y sillones de mimbre, junto a un mayordomo que parece que te conoce de toda la vida. Es como un juego. Hacer cómo que estás en otro tiempo. Los leones y las aguas rugen.



Para más información sobre la Ruta del Sol, Tel: (+54 11)-4372-6190.
Nota publicada el 26/9/2007
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POR Pablo Helman < volver atras

 


Hice parte de este recorrido que detallan en la nota. Comer ostras con una copa de champagne frente a la costa en Knysna, fue inolvidable. Y en SunCity, donde todo es deslumbrante, las distintas alternativas de cocina no se quedan atrás.Alg...


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