Ya han pasado cinco meses, pero Rosario recién parece descubrir, envuelta en su propia vorágine de consumo, que el panorama gastronómico local ha cambiado radicalmente. Sucede que, si bien el crecimiento en calidad y diversidad de los últimos tiempos ha sido innegable, hasta mediados de este año la oferta mostraba un oscuro vacío en su vertiente oriental. Nada más y nada menos que la cocina japonesa brillaba por su ausencia.
No es que no había dónde probar sushi, pero casi…. No había restaurantes especializados que sumaran una ambientación adecuada junto a una propuesta moderna para tentar con esa fresca sofisticación que ha dado auge (en todas las ciudades del mundo) a los sabores de Japón. En otras palabras, hablar de boom en la gastronomía rosarina tenía sus justificaciones, pero siempre quedaba en falta un ingrediente y etnia fundamental.
Por eso, las aperturas prácticamente simultáneas de Tako Sushi y Sr Ming no sólo han cubierto una ausencia notable, sino que también permiten afirmar -ahora sí- que Rosario tiende a imponerse como la más atractiva capital gastronómica del interior del país.
Como dato no menor, además, el hecho de que ambos en estos días estén subiendo sus apuestas de espacio y comodidad corrobora que la clave del éxito -la demanda de los rosarinos- les ha levantado el pulgar.
Dentro de este panorama, vale agregar que también han cosechado amplia aceptación iniciativas complementarias, entre las que se destaca el innovador Sushi Bar Club que, también a partir de mediados de este año, ha llevado adelante el chef Damián Delorenzi todos los jueves en el Ros Tower Hotel.
Raíces orientales en Tako Sushi
“Auténticos sabores de la cocina japonesa elaborados por cocineras japonesas” es una de las primeras consignas que resume Agustín Hokama, uno de los propietarios de Tako Sushi, para describir lo que se sirve en un lugar que de entrada exhibe ambientación moderna, con mesas distribuidas sobre una base de color negro y detalles de fuertes contrastes rojos. “Mantenemos el estilo japonés pero con el toque de lo nuevo; decidimos hacer un sushi de 2007, no de un Japón tradicional”, explica Hokama.
También dice que lleva “el arte de cocinar en la sangre” y reafirma esa idea contando que tanto él como las dos sushi women que dirigen la cocina, Cecilia Komesu y Masae Oshiro, han vivido desde la infancia la experiencia familiar de reunirse a preparar y degustar comida japonesa.
Tras hacer referencia a la búsqueda de sabores auténticos en la carta -cuando es necesario importan insumos directamente desde Japón-, Hokama se da tiempo para un comentario que, en realidad, devela que sus propuestas aún tienen mucho de novedad para los rosarinos. “Están los que no se animan a probar sushi por cierta aprensión al pensar que es pescado crudo” dice, y no deja de hacer hincapié en que “hay un gran porcentaje de variedades de sushi que son cocidos, y para animarse hay que empezar por ahí".
Obviamente que también es novedad para muchos la tradición de comer con ohashi (palillos), por lo que la atención en Tako Sushi no descuida la oportunidad de brindar una "guía rápida” sobre cómo comer. En general los clientes preguntan, quieren conocer los fundamentos de la cocina japonesa, por lo cual el restó lejos de limitarse a servir los platos ejerce una afable función de enseñanza, de introducción a nuevas experiencias.
Entre las recomendaciones del menú, Hokama cita de entrada a las Gyozas (empanaditas de verdura y carne cocidas al vapor, para compartir), luego Haebara (combinado de sushi de 12 piezas) y finalmente dos opciones de plato principal caliente: Yakitori Wok (Pollo salteado al wok con verdeo, panceta, morrón y salsa teriyaki), o Yakisakana (Salmón rosado grillado con salsa teriyaki).
Enfocando nuevamente la vi
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