Hay algo racional y algo matemático en la cocina de la joven chef
Soledad Nardelli: cuestiones que tienen que ver con otras formas del arte además de la cocina: con la arquitectura o la plástica. Principios como “menos es más”, platos que antes de cobrar volumen son un dibujo. Así crea Soledad. Pero también hay en su búsqueda mucho de juego, imaginación y audacia. Una audacia que no es extravagante, sino que consiste en llevar la lógica a su máxima posibilidad. “Una línea o una gota en el plato deben ser perfectas”, sintetiza. Sus platos, a su vez, revelan distintas influencias y la pluralidad de su formación. Se recibió en 1999 en
Ibahrs. Tuvo un posgrado de lujo en
Each (Ecole Des Art Culinaire et L´Hotelerie), la escuela de Paul Bocuse, Lyon, Francia. “Allí –cuenta– aprendí de la cocina francesa el refinamiento, las sutilezas, los detalles”. Luego viajó a España. En la Universidad de Alicante realizó un Master en Gerenciamiento de Emprendimientos Gastronómicos. Siguió trabajando en distintos restaurante en pueblos de montaña, y de playa. “De la cocina regional española lo que más rescaté es la importancia al sabor, el amor por la calidad de producto, por el producto en sí”.
Ya de vuelta en Argentina, enseñó en las mejores escuelas de cocina de nuestro medio. Y hoy se la encuentra en
Chila (donde está desde la apertura del restaurante), expresando libertad, ideas, madurez.
Conocé
clickeando aquí la primera receta de Soledad: una degustación de quesos.
Más recetas de Soledad:
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