Pablo Buzzo sostiene que aún no existe una cocina estrictamente patagónica, pero que “
vamos en camino de construirla: contamos con ingredientes propios que van definiendo una identidad”. Si su predicción se cumple –y todo da para pensar que así será- su nombre va estar dentro de los pioneros que más hicieron por la construcción de ese camino.
Para él, la cocina es casi un hábitat natural. Comenzó junto a su madre, Gloria Ocampo, en
San Martín de los Andes. Ella cocinaba para distintos eventos (su padre administraba un campo) y así, de forma natural, empezó todo. Siguió los veranos en Uruguay, pero luego hubo un impasse al ir a estudiar a Buenos Aires Comercio Internacional. Fue breve: la tentación de los platos lo llevó en 1996 a un stage con
Francis Mallmann en Cholila: la profesión estaba en marcha.
“Después tuve mi educación formal y seguí cocinando en Buenos Aires. De hecho sigo viajando mucho hacia allí. Pero desde que surgió
Paihuen, en 1998, que es un verdadero monstruo, me fui cada vez más quedando por aquí”. Quedarse por allí es también viajar por el país “continuamente difundiendo los platos con ingredientes de esta región.
Mendoza, Rosario, Córdoba, son lugares que visito continuamente”. Y lo hace acompañando siempre sus platos con los vinos, su otra pasión. “Tengo una buena cava y antes de elegir un vino paso como media hora pensando cuál es el mejor”. Para él, “maridaje” es una la otra palabra clave –además de Patagonia- para entender sus platos: “
Mis recetas surgen casi pensando en un vino. Nunca aparecen solas”.
Una cocina de los ingredientes y de los aromas, puntos de cocción exactos, el sentido de la vista siempre presente en la composición del plato, proximidad con los vinos, especialmente de Neuquén.
Todo eso está en la creatividad de Pablo Buzzo.Conoce a continuación las recetas de Pablo:Torre de papas, hongos y mollejasRaviolones de cordero fritos Trucha grillé sobre puré de papas ahumado Provoleta parrillera de ciervo ahumado Bizcochuelo de Chocolate Blanco y Frutos Rojos