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Mesa Gourmet / Qué pasa
Comida con tinte rural, a un rato de Baires
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A menos de una hora del Obelisco se desperezan pueblos serenos, muchos de ellos bien campestres, con muy buenos restós suburbanos que invitan a una comilona de larga sobremesa al aire libre. Y más que nunca ahora que llegó el sol.


Cuando el calor del sol acaricia, todavía sin abrasar, se comienzan a armar las mesas en las veredas de una lejana Buenos Aires. Es fin de semana, entonces porteños y turistas arremeten intrépidos por conseguir unos metros cuadrados de aire puro que glorifiquen aún más sus ratos de ocio.


¿Por qué no aprovechar esa inmejorable ocasión para alejarse de la urbe y conocer el universo gastronómico que se extiende más allá de la General Paz? Es que a sólo una hora de Capital Federal se puede encontrar la tranquilidad ansiada, y estirar el mediodía en una comida de tinte más rural, serena y larga, sin siquiera resignar calidad ni variedad.



A unos 30 minutos por la Panamericana se encuentra en la localidad de Belén de Escobar, con varias zonas gastronómicas y diversidad de propuestas. Por ejemplo el restaurante Renacimiento, en el Barrio El Cazador, abre sus puestas con un rústico y acogedor interior; las mesas conviven con un living armado en torno a una biblioteca y con las muestras de arte itinerantes de artistas locales. En el exterior, en un paraíso arbolado de 3000 m2, se extiende lo que denominan jardín cervecero que en realidad resulta ser bastante más, y a veces parece quedar chico para la ocasión. Es difícil conseguir una mesa cuando el clima acompaña.


Renacimiento se especializa en pastas hechas en casa con una amplia variedad de salsas, siempre con productos frescos y bien sabrosas, aunque también sacan algunos platos más elaborados en base a cortes tradicionales de carne, bien elaborados y presentados. Así y todo, en días primaverales resulta ideal e imbatible a toda hora la picada con cerveza fría. Alejadas de las mesas, siempre al aire libre yacen sillas y reposeras repartidas entre los árboles, que hacen de este uno de esos lugares para quedarse, relajarse y disfrutar antes de emprender el regreso. No sin descubrir la verdadera joya de la casa: la repostería centro europea que es de primera.


No muy lejos de allí, en la esquina de Mitre y Travi, centro de Escobar, Normando se muestra como un bistró ya convertido en lugar de culto entre los locales, luego de tres años de vida en la zona. Es que Normando de la Llave ha forjado una línea creativa que le ha permitido conseguir una clientela fiel. Vale la pena conocer la propuesta que han bautizado cocina fusión multiétnica, que combina usos orientales con ingredientes criollos. El resultado; platos livianos y muy sabrosos, y encima estéticamente destacables.


Continuando unos kilómetros más, antes de llegar a Campana, es una excelente opción hacer un alto en la localidad de Ingeniero Otamendi. Allí, cerca de la Reserva Natural homónima, funciona el Comedor de campo Perseverancia de los Domínguez; un emprendimiento familiar que tiene lugar en una casa que data de 1880, reacondicionada con ayuda de parientes y amigos. Su decoración evoca las pulperías de principio del siglo pasado que aún subsisten en Tomás Jofré o San Antonio de Areco.


La hospitalidad de sus anfitriones, César y Valentina, merece ser destacada. La oferta consiste en un menú fijo: una tabla de fiambres con jamón crudo, queso de cerdo, salame quintero, longaniza, tortilla y encurtidos; acompañado todo por pan casero hecho en horno de barro. Luego, la especialidad de la casa: inolvidables raviolones de verdura con pollo de campo en salsa, aunque hay otras opciones como canelones de verdura y ricota con peceto mechado, o bien alguna opción de carne, que debe ser pedida al hacer la reserva. Sirven bondiola los sábados, y bife de chorizo relleno los domingos.


Ya en camino hacia Campana, y tomando luego la ruta 6, se llega a la zona de Cardales que ofrece otro sitio digno de visitar: Media Cuadra. Al ingresar al barrio no hay más que dejarse llevar por las indicaciones de los vecinos; todos conocen el ya clásico local de la calle San Martín que antaño funcionara como una cuadra de panadería, y en el que aún hoy persiste y se utiliza el horno original de siete metros de diámetro que data de 1910. Allí el chef Gerardo Dannemann sugiere menús a diario que incluyen variedad de pescados, carnes y pastas caseras. Pero la especialidad es la pizza a la piedra como la Mediterránea, con muzzarella, pulpeta, rúcula, tomates secos, jamón crudo y parmesano; o la Como, con salsa de tomate, muzzarella, rúcula y parmesano. También se preparan por metro, con tres sabores a elección.


Otra chance interesante es la del llamado kilómetro 50, en la ruta Panamericana ramal Pilar. Muy cerca de allí, en una pequeña cabaña de madera ubicada en la calle Las Magnolias 815, funciona el restaurante Beeton. Algunas pocas mesas en el interior con excelente música e iluminación, y un deck exterior que amplía la capacidad del salón lo convierten en una buena alternativa para los fines de semana. Y su propuesta es innovadora: cocina fusión inspirada en las recetas que la ecónoma inglesa Isabella Beeton ideara en la época victoriana, allá por el siglo XIX. Respetando ciertos ingredientes y técnicas utilizados por su musa, el chef Christian Figueroa incorporó a aquellas recetas técnicas e ingredientes para reemplazar los ya en desuso, pero además para adaptar sus platos al paladar del argentino moderno.


Algunas de las opciones son la Coleslaw Salad, que consiste en ensalada de cebollas coloradas, col, brócoli y panceta con suave mayonesa de curry, vinagre y azúcar negra. Luego, Pernil de cordero a la menta con verduras salteadas y pudding de Yorkshire, y para finalizar un Trifle tradicional de Biscuit, ratafias, peras, duraznos, ron, almendras y crema inglesa.


Naturalmente, en la propuesta no queda al margen el five o’ clock tea, con una amplia gama de variantes dulces y saladas, para todos los gustos. Interesante para curiosos y conocedores la oferta de blends exclusivos, como el Victorian Rose -base de té negro con pétalos de rosa-, el Jazmin Sun -té verde y manzanilla- o el imperdible Red Velvet -aromas de África, almendras fileteadas y un toque de lavanda-



Del lujo a lo autóctono



En Open Door, ruta 6 y Río Luján, dentro del lujoso Resort de Campo y Polo, se encuentra el restaurante La Perdiz. Con una cocina predominantemente mediterránea, el salón ubicado en el primer piso del complejo permite almorzar o cenar en la terraza con vista a las canchas de polo. Hay opciones interesantes para empezar como el Escabeche de perdiz con hojas verdes o la Ensalada del Chef, con radiccio rosso, portobello, rúcula, palmito, tomates confitados y crouton de quesos, además de otras tibias como langostinos crocantes con guacamole y salsa de soja, o chipirones al wok con vegetales.


Buenas opciones en pastas, como ñoquis souffle de mozzarella, rucula, tomates secos y suave salsa de cherry o ravioles de puerro con crema de hongos secos. En aves se destaca la perdiz, y en pescados el salmón rosado del Pacífico. Los postres son deliciosos y muy bien presentados.


Por último, y siempre a menos de una hora del obelisco, cerca de Luján se encuentra Carlos Keen, un pueblo que de común acuerdo se ha quedado en el tiempo. El tren ya no llega pero los vecinos mantienen viva la estación.


Allí hay varias pulperías y restaurantes de campo, aunque el destacado es La Casona de Carlos Keen, una construcción de 1881 que albergaba entonces un viejo almacén de ramos generales y despacho de bebidas. Al reciclarlo, mantuvieron fachada, pisos y techos, lo que junto al mobiliario genera una ambientación que remonta a los visitantes a sus orígenes.


La oferta gastronómica es acorde al entorno; todo es casero y está dentro de un menú fijo, con algunas variantes. De entrada, dips de cremolatta (mayonesa, ajo y ralladura de limón), escabeches estacionales, paté y salame casero, queso a la oliva y orégano, tomates secos en olivas y especias, y empanada frita de carne. Para continuar, ravioles caseros o carnes. Definitivamente, el dulce final está garantizado por postres tradicionales como flan casero o budín de pan. Las enramadas del parque son ideales para almorzar o incluso dormir una siesta, y soñar que al visitar esos pueblos uno puede quedarse en el tiempo, aunque sea por un rato.



Renacimiento- J. F. Kennedy 946 – Barrio El Cazador, Escobar Te: 03488-487398 www.renacimientoescobar.com.ar


Normando- Mitre 399, Escobar – Te: 03488-426200



Perseverancia - Por Panamericana ramal Campana hasta el km 67, seguir indicaciones viales hacia la Reserva Natural y luego continuar 1000 metros hasta el restaurante. (03489) 15 581076.


Media Cuadra San Martín 266, Los Cardales. (02322) 493631



Beeton- Las Magnolias 815- Pilar 02322- 472882 www.beeton.com.ar



La Perdiz – Ruta 6 y Río Luján, Open Door – Te: 02323- 496669 www.poloresort.com.ar



La Casona de Carlos Keen- 02323-495006 www.casonadecarloskeen.com.ar
Nota publicada el 6/10/2005
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