Puerto Madero esta viviendo este último tiempo un resurgimiento de su gastronomía, luego de un período en el cual, después de la crisis de 2001, vio florecer una gran cantidad de propuestas de poco vuelo. Uno de los protagonistas de este resurgimiento es
Chila, el flamante restaurante de un joven emprendedor que apostó a una propuesta basada en una cocina de autor circundada por un cuidado ambiente de refinamiento y altísima calidad.
Andrés Porcel siempre soñó con tener un restaurante y fue justamente en un ya desaparecido restaurante de Puerto Madero donde le prometió, a la que en ese momento era su novia, que haría lo imposible para poder cumplirlo. El es un amante de la buena cocina que por muchos años estuvo dedicado a la actividad financiera y rural, pero su sueño siempre estaba allí, vigente e intacto. Un día largó todo y se puso en campaña para cumplir lo que siempre había soñado, pero a diferencia de otros, él se empapó del tema, investigó, planificó y ejecutó un meticuloso plan para montar el restaurante que tanto deseaba, sin tirarse a una pileta vacía.
En un amplio local desocupado en el dock N°8 de puerto Madero montó un impecable y moderno salón con capacidad para 100 comensales. Tuvieron tiempo suficiente para poder elegir con tranquilidad las mesas, las sillas y sillones, los cubiertos, las copas, la vajilla, los manteles y servilletas, planificar la distribución y la acústica; seleccionar al personal, montar el equipo de cocina, elegir a los proveedores, etc., todo muy cuidado hasta el más mínimo detalle y apuntando a la excelencia del producto final.
La ambientación durante el día conjuga la iluminación artificial con la natural que entra por los grandes ventanales que miran al río, creando diferentes atmósferas en cada rincón del salón. En la entrada, una amplia y equipada barra anticipa la calidad de lo que se encuentra adentro. Sobre una de las paredes del salón montaron una gran cava vidriada para guardar los vinos con las condiciones de guarda ideales.
Para hacerse cargo de la carta de platos y luego de un trabajoso proceso de selección optaron por Soledad Nardelli, una egresada de Ibahrs (International Buenos Aires Hotel Restaurant School) que adquirió una vasta experiencia en la Ecole des Arts Culinaire et de Hôtellerie de Paul Bocuse en Francia y en España.
Basada en platos de autor de corte internacional, la carta de invierno varía entre originales creaciones a base de pastas, risottos, pescados, aves y diferentes cortes de carnes; y es la misma al mediodía y a la noche. Entre las entradas se destacan una fresca Ensalada de pollo confit, mash, escarola, manzanas ácidas, panceta y almendras tostadas, con vinagreta de naranjas ($20); las Trillas grillé, habas, verdeo con aceite de frutos rojos ($24), o un delicadísimo Fois Gras grillé con reducción de Oporto y sal Maldon ($48). En los principales se combinan ingredientes de muy buena calidad en platos como el Risotto de rabo, hongos frescos y de pino, jamón de cordero ahumado y queso tres leches ($38); el Mero con gírgolas, acelgas, cebollas rojas, limones y limas grillé y jugo de cítricos ($36); el Pollo bebe relleno con paté, dátiles queso brie y castañas de cajú con lentejas ($42), y un innovador Lomo en salsa de caracú, morcillas y aceto con papines andinos ($42) que sirven cada uno en su propia vajilla. La carta de postres se ofrece aparte con una buena selección de vinos dulces y fortificados por copas para acompañarlos. Sablé de especias, ganache de Nutella con frutos secos y helado de gianduia ($22), Compota de mandarinas con helado de chocolate al Martini ($18) o un argentinísimo Souflflé de dulce de leche con salsa de Amarula ($24) son solo algunas de las buenas variantes.
Al mediodía hay un menú compuesto por entrada, principal, postre y café a $45, con dos opciones a elección de cada uno. Por las noches, en cambio, menú degustación de seis pasos, basado en los platos de la carta, que se puede pedir con una selección de vinos por copas maridados con cada paso por $180 o sin vino por $120, algo que cada vez se está viendo más frecuentemente en los restaurantes de calidad.
La carta de vinos tiene una muy buena selección de 220 etiquetas agrupadas por varietales y provincias de origen. Además también hay una buena selección de vinos por copas. Encargada del servicio y la recomendación en las mesas de estos está la joven sommeliere Vanesa Testa. Café, infusiones, destilados y licores de gran calidad para terminar.
Abierto hace algo más de tres meses, sin dudas Chila es una de las buenas noticias que este polo gastronómico nos trajo en los últimos tiempos. Su precio lo vale.
ChilaAv. Alicia Moreau de Justo 1160 – Puerto Madero
Tel. 4343-6067
Lunes a lunes de 12:30 a 15:00 hs. y de 20 a 24 hs.
Principales tarjetas
reservas@chilaweb.com.ar www.chilaweb.com.ar