Ya cuando terminaba 2004, épocas todavía difíciles para los restaurantes nuevos, abrió sus doradas e imponentes puertas
Casa Cruz, sin duda la inauguración mas distinguida que pudimos ver en la Argentina de los últimos años. Este es un espacio atractivo y sugerente, donde todo está pensado para disfrutar sin limites y llegar al punto mas alto de satisfacción. La experiencia comienza con un valet parking practico y fundamental para la seguridad del Soho, y le sigue una recepción seductora que se despliega por un living que cuenta con un Chesterfield protagónico y una destacada barra circular que ofrece coctelería precisa y acorde al lugar. Allí se pueden encontrar tragos clásicos, como así también los creados por Juan Santa Cruz e Inés de los Santos, reconocida bartender argentina.
Le sigue un salón soberbio que combina estética e informalidad, recubierto en caoba y con un excelente lay out de las mesas. Seduce también su destacada y fina vajilla, seleccionada especialmente por
Germán Martitegui, chef de Casa Cruz y sin duda uno de los más vanguardistas de la cocina argentina. Germán propone una carta totalmente evolucionada, colocándose un paso más adelante del resto, enfocando su talento en la creación de su “cocina urbana argentina”, como le gusta llamarla. Productos trabajados puntualmente, aplicando métodos de cocción nuevos como la liofilización, proceso que exige la ultima tecnología.
El lugar ya tiene su hit: es una entrada de jamón de Parma con uvas y gazpacho de almendras; exquisito. Entre los principales, un plato recomendado es la merluza negra con puré de limón y perejil con paltas y huevo. Increíble la experiencia con una sensación de sabores difícilmente expresables que, combinados con una copa de Viognier, hacen un plato imperdible.
El final de mesa puede ser cualquier postre de la carta; los hay más armónicos como más complejos. La verdad es que ningún postre malo puede salir de las manos de Germán, gran amante de los sabores dulces, que se inició en la gastronomía de la mano de la gran pastelera Beatriz Chomnalez.
Llegando al final del salón nos encontramos con la cava más elegante e imponente de la ciudad, que ostenta 200 etiquetas de vinos mayoritariamente argentinos y recientemente incorporados tops del mundo.
La carta fue seleccionada por el mejor director de salón de Buenos Aires, Aldo Graziani, junto a Juan Santa Cruz, mentor del proyecto y celoso cuidador de cada detalle de su casa. Como lo hacen los grandes anfitriones.
En un primer piso, detrás de la cava, se ubica un baño que ostenta idéntica sofisticación que el resto del local, pero en este caso con aromas de un perfume desarrollado exclusivamente para Juan.
La experiencia de ir a Casa Cruz es única en Buenos Aires, y la pone a la altura de grandes ciudades gastronómicas como San Pablo, New York o Sydney.
El cubierto es aproximado pero 100 pesos es el numero ideal para vivir una gran velada dentro de la caja preciosa que es Casa Cruz.
Uriarte 1658 BA Tel 4833-1112, info@casa-cruz.com