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Carlos Alfonsin, en bandeja
Charlamos una tarde con el dj Carlos Alfonsín. Hablamos de vinos, de música, y de lomos al strogonoff. En la mesa hubo té, café y cigarros Café Crème.

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Carlos Alfonsín es una persona simple que siempre se interesó por la música y la comida. Fue director de arte de Soda Stereo, Virus y Escuela Basilio, y es un melómano declarado. Actualmente posee más de diez mil vinilos que entran y salen de todos los estilos. Visitó muchos países, y de cada uno se llevó discos y recetas.
La comida le interesó desde siempre, mientras que su carrera empezó en 1984. De ahí en adelante estuvo en la cocina under de la música electrónica, y fue uno de los responsables de la apertura del boliche El Dorado en 1990, donde luego se quedó como residente hasta 1993. Antes había hecho varios trabajos de producción, dirección y realización de cine y publicidades. En la actualidad sigue vinculado a la industria creativa junto a su amigo Oliverio, con quién comparten la productora Jingle Jungle, desde donde componen música para comerciales.



Glam Out insistió en conocer el lado B de este artista de las bandejas, y le propuso una charla sobre comidas, bebidas y costumbres en Baar, un local con tardes llenas de relax que descansa sobre la avenida Santa Fé (del que ya te hablaremos).



¿Con qué llenás tu copa cuando te sentás a disfrutar?



Con vino. No tomo todos los días, pero cuando lo hago me gusta disfrutar un rico vino tinto. Siempre estoy probando cosas nuevas y hay muchos que me gustan. Hace poco probé los de la línea Saleintein y confieso que están muy buenos. Ahora tengo en casa unas botellas del Tempranillo de Márquez de Girón, criado en roble, que no es caro para nada y está bárbaro.
También suelo tomar tragos. Ahora estoy tomando uno súper argento: Fernet con cola. Y siempre fui amigo de los clásicos como el gin tonic o el vodka con naranja. Sin embargo no suelo tener muchas bebidas en casa.



¿Dónde compras los vinos?



Generalmente en el supermercado, y ocasionalmente paso por alguna casa especializada para mirar qué hay. En realidad no estoy tan a la búsqueda de lugares exóticos, ni estoy asociado al Club del Vino. No soy un fanático, pero me gusta tener ricos vinos y probar. También me gustan las bodegas clásicas como Trapiche o San Telmo.



¿Lo tomás estando solo?



Soy más de abrir la botella si estoy con otras personas. Aunque algunas veces, si tengo muchas ganas de tomarme una copa de vino y no hay nadie disponible, igual lo hago. Pero en general prefiero estar con otras personas para tomar.



¿Hay alguna cepa preferida?



Ahora el Tempranillo. Lo descubrí hace poco y estoy pasando un período de enamoramiento. También me gusta el Syrah porque me resulta más liviano que un Merlot, que ya es un vino con más cuerpo y la comida que lo acompañe debe ser más pesada, más de invierno. Y de repente, al mediodía, opto por una copita de Malbec, que es más suave.



¿Sidra o champagne?



Para mí, un buen champagne francés es siempre superior a una buena sidra española, pero trato de no tomar demasiado ni mezclarlo con otras cosas para evitarme el dolor la cabeza. Igualmente la sidra tirada me encanta. Estuve en Suiza, en el centro antiguo de la ciudad, comiendo una crepe con sidra tirada y lo disfruté muchísimo. En mi opinión, la bebida acompaña momentos especiales. La recordás no sólo por el sabor, sino también por el momento.




Como deejay, Carlos Alfonsín compartió cabina con los más importantes del mundo. Por nombrar unos pocos de la interminable lista: Paul Oakenfold, Sasha, Deep Dish, David Morales, Plastikman, Ángel Molina y Dave Seaman. Desde siempre vivió en distintas ciudades del planeta, probando platos de todas las latitudes, hasta convertirse en un verdadero amante del arte culinario, al punto de reconocerse como un aliado de la cocina de cualquier tipo.



Carlos, ¿cuál es tu comida favorita?



Digamos que no tengo comida "favorita" sino que algunas me atraen más que otras. Entre ellas el asado, que extraño permanentemente cuando no estoy en Argentina.



Y la otra es el lomo strogonoff, en cualquiera de sus versiones (carne, pollo, camarones o palmitos). Pero no me agrada como lo preparan en Buenos Aires, prefiero el brasilero. Este plato lo probé en varias ciudades, pero nunca comí uno tan rico como el que hacen en Brasil.



¿Tenés especialidades a la hora de cocinar?



Viajo mucho desde que soy chico, pero en general nunca estuve más de uno o dos años en cada lugar. Desde siempre tuve perfectamente en claro que eran estadías temporarias, y empecé a anotarme algunas recetas para acordarme de esos sabores cuando ya no estuviera en el lugar.


Sé preparar un montón de comidas, pero me especializo en pucheros y en carnes al horno. Y, por supuesto, hago un muy buen lomo strogonoff.



¿Cocinas todos los días o comés afuera?



La mayoría de las veces opto por preparar en casa algunas cosas simples tipo ensaladas o sándwiches, que son muy fáciles de hacer y nunca fallan. También depende del clima. Cuando hace calor no me dan ganas de comer algo caliente, entonces me hago una ensalada con pollo y ya está. No tengo problemas con el paladar, soy de comer de todo. Al mismo tiempo me encanta salir a comer afuera y visitar a mis amigos que tienen restaurants.



¿Pero hay algo que no te guste?



Cuando era chico había varias cosas que no me gustaban. Pero cada tanto las probaba de nuevo para ver pasaba. Por ejemplo, antes ni loco comía pizza con anchoas, y ahora me encanta. En realidad todas las pizzas me gustan mucho. En una época comía cualquier cosa porque no tenía un peso.



Te cuento una anécdota de esos años: estábamos en la casa de un amigo que tampoco tenía un mango, y únicamente había remolachas en la despensa. Yo odiaba las remolachas, no las podía ni tragar, pero como el estomago lo pedía, las comimos sin asco. No dejamos ni una sola. Desde ahí cambié mi percepción y ahora me gustan.



Actualmente, Carlos se presenta 2 veces al mes en el ciclo Lost que se hace en Club Araoz (Araoz 2424) y una vez al mes en Lokitas y el Infierno, ambos de Córdoba. También son habituales sus viajes al exterior, que si bien tienen poca difusión local, no son de menor jerarquía. Tal es el caso de sus visitas a New York, Sao Paulo y Barcelona donde tocó para desfiles de la talla de Christian Dior, Rapsodia y Custo.



El resto de su tiempo lo usa para llevar su groove a lugares como Mar del Plata, Usuahia, Comodoro Rivadavia y otras capitales del interior.


Y asegura no dejar pasar la oportunidad de probar nuevos platos, ni de preguntarle a mozos y cocineros cómo se preparan.



Es que al final, lo suyo también se sirve en bandeja.




Checkeá su agenda y más data:
www.surfacebookings.com


Escuchálo desde la web!: www.buenosaliens.com

POR Juan Pablo Arcucci < volver atras

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