Seis meses han pasado desde que Brasserie Petanque se instaló tímidamente en la esquina de México y Defensa, revolucionando la dispar gastronomía de la zona de San Telmo, hoy en franco crecimiento. Ni decoración de lujo, ni precios injustificados, ni recetas con incontables ingredientes. En este tiempo no han hecho más que demostrar que lo bueno, también puede ser simple.
Pascual Meyer y Leticia Beker, propietarios de este reducto francés, se propusieron abrir un lugar único en Buenos Aires que reviviera el espíritu de las antiguas brasseries ferroviarias en la que se servía a los viajeros comida simple y rápida mientras esperaban para viajar, y que rescatara además los sabores tradicionales del país galo. Vaya si lo lograron.
Idearon un local con piso en mosaico, barra de estaño escoltada por una pared vestida de botellas y menú escrito sobre los antiguos espejos que decoran las paredes pintadas en un suave amarillo. Varios equipos de Petanque -juego de bochas francés, similar al nuestro pero con bolas de metal- forman parte también de la decoración. Sumado a ello, sillas y mesas de madera bastante cercanas entre sí, y una atención impecable recrean el ambiente cálido y bullicioso que se encuentra en las brasseries de las principales ciudades del mundo. Aunque ahora, un poquito más cerca.
Quien toma las sartenes por el mango es el Chef Sébastien Fouillade, formado en Bordeaux y llegado a estas tierras a mediados de los 90 para inaugurar nada menos que Cala bistró y luego La Provence. La carta que creó consiste en platos populares franceses, algunos de ellos levemente adaptados al gusto argentino, y todos muy bien presentados.
Bon appétit!Los panes caseros llegan acompañados de una copita de Pastis, licor de origen provenzal que se obtiene de la destilación de anís combinado con regaliz y otras hierbas, y habitualmente se bebe antes de las comidas porque abre el apetito.
Durante la semana ofrecen un menú ejecutivo completo para el almuerzo, con varias opciones para elegir (17 pesos, aunque hay opciones de 13 y 15 si se saltean pasos). Entre las entradas, Hojaldrados de espárragos y ciboulette, gazpacho, ensalada del día, tarta Lorraine, Terrine y Paté Maison.
Dentro de los principales se destacan el pollo al jengibre con puré de batatas, y la tradicional ensalada Niçoise, con ingredientes ideales para esta época del año como papa, morrón, huevo, aceitunas, atún y anchoas. También matambre de ternera con guarnición y crépe de vegetales.
Entre los postres, frutillas al vino, mousse de chocolate, copa helada de durazno o crépe de dulce de leche.
Para los que concurran entre las 16 y las 20 idearon la llamada Pause Petanque, en la que ofrecen comidas livianas como crépes, omelettes o la clásica hamburguesa con papas fritas (entre 5 y 8 pesos).
El menú de noche y de los fines de semana agrega a los platos ya mencionados entradas como la sopa de cebolla y los caracoles, dos infaltables de cualquier cocina francesa, además de principales como el conejo con salsa de mostaza y el pato confitado.
Por último, también se suman postres clásicos como la crème brulée, los crépes Suzette y los profiteroles con salsa de chocolate.
Dentro de la carta hay una sección llamada “tradicionales”. Allí se enuncian platos como el gallo al vino con tagliatelle a la manteca, y el cassoulet petanque (una especie de guiso muy tradicional).
En cuanto a los vinos, la carta es breve pero variada en cuanto a los cepajes y precios. Mucha oferta de uvas tintas; menos blancos y rosados, pero resultan suficientes. Fieles a la acertada frase que reza en su carta “Le champagne ça va bien avec tout” (el champagne va bien con todo), ofrecen un amplio espectro de espumantes entre 26 y 62 pesos, e incluso un Dom Perignon 1996, a 760.
+ InfoBrasserie Petanque
Defensa 596, esquina México. San Telmo
Te 4342- 7930
www.brasseriepetanque.com.