Marcelo Langer tiene una vasta experiencia en el rubro gastronómico, aunque probablemente pocas personas lo conozcan por este, es su verdadero nombre. Camote, su sobrenombre, es en cambio mucho más familiar para el mundillo de la gastronomía, y lo asociarán enseguida a alguno de los tantos emprendimientos en los cuales estuvo involucrado. Su última aventura se llama Bendito, un flamante restaurante que abrió hace apenas un mes, en un momento de su vida en que se planteaba seriamente la posibilidad de colgar los guantes de restauranteur, al menos en la parte operativa. Sin embargo, la tentación fue más fuerte y con el apoyo de unos amigos de enorme confianza con los cuales se asoció, decidió volver al ruedo con esta nueva propuesta. Bendito se sitúa en una antigua casa en pleno Palermo Hollywood, la cual remodelaron por completo manteniendo algunos detalles de la construcción original para montar este local que cuenta con un muy amplio salón con ventana a la calle, patio exterior que integraron a la casa y una terraza que están todavía remodelando, donde se podrá disfrutar a cielo abierto o cerrada por completo. En la amplia barra se deja ver el gran horno de barro que desde la cocina despacha distintas preparaciones humeantes. Allí Mariano Pugliese es el encargado de preparar los cocktails que funcionarán muy bien como aperitivo para comenzar a comida. El salón se arma con mesas y sillas en madera, sin mantel, copa, cubiertos y servilleta. Botellas de vino alineadas sobre una larga lámpara amarilla en la pared y algunos objetos de diseño completan una decoración simple, definida y de buen gusto. Fundamental, para crear un ambiente más acogedor, fue el piso de madera. Una carta acorde con toda la propuesta alterna entre platos tradicionales de esos que uno nunca se cansa de comer y otros más jugados en sus ingredientes y preparaciones. Algunas entradas recomendadas de la casa son el Carpaccio de bressaola artesanal con verdes ($12) o las Cakes crocantes de camarones con ensalada thai ($16). Otras no menos interesantes, la Provoleta de cabra al horno con tomates dulces y almendras tostadas ($13), frescos Chipirones rellenos y tostados a la leña con aceite de albahaca y limón ($15) o una clasica y siempre sabrosa Tortilla de papas ($8). En una onda joven y descontracturada, la carta sigue con picadas a base de una Selección de excelentes quesos, embutidos y fiambres artesanales, que Camote se encarga personalmente de seleccionar y adquirir directamente de los productores en sus lugares de origen. Las hay para una persona ($14), dos ($28) o tres personas ($56). Luego están las pizzas a la piedra que salen del gran horno de barro. De tamaño individual, finas, crocantes y tentadoras como la de Cipolla rossa, con salsa de tomates, mozzarella y cebolla colorada ($11); la Carbonara, que sale con salsa de tomate, mozzarella y panceta crocante ($13), o la Ripiena, con tomate al natural, mozzarella, queso azul, cebolla caramelizada y champignones ($17). Otras más clásicas como Margherita ($11), Rucola ($16), Aglio, olio e pomodoro ($9) o Quatro formaggi, con salsa de tomate, mozzarella, parmesano, provolone y gouda ($14) serán todas buenas opciones para empezar o para adoptarlas como plato principal. Entre los principales también hay variantes más elaboradas como el tierno y sabroso Cordero seis horas con ensalada tibia de cous cous ($25) que probamos; la Bondiola de cerdo con salsa de miel, mostaza y limón, chutney de naranjas y puré de batatas ($25); el Salmón con manteca de acedera y ensalada de espinacas, naranjas y almendras tostadas ($25), o bien un original y muy buen Chivito de Malargue adobado con hierbas y papas al horno ($32), una carne que no muchos trabajan en el ámbito gourmet. Opciones más clásicas para los que se resisten a salir de los platos de casa son los Gnochis de sémola gratinados ($17) o los Tagliatelle caseros con fileto, pesto o crema ($12) que completan una propuesta inteligente y basada en materias primas de buena calidad. Los postres también en la misma línea, se destacan el suave y delicado Charlotte de peras con coulis de naranja y cedrón ($11), los Membrillos tibios con almibar de vino tinto y mousse de mascarpone ($11), o una clásica Creme bruleé de vainilla ($9). El servicio es joven y bien entrenado. Muy buena la vajilla, siempre blanca, con diferentes formatos de platos para cada preparación. Carta de vinos nacionales acorde con la propuesta. Como dice Camote, Bendito es un lugar donde se puede ir a comer un buen plato de comida más elaborada, así como también un lugar para ir con lo puesto a probar algo más familiar, sin formalismos ni almidonamientos, como Camote, su creador.
Bendito
Humboldt 1962 – Palermo Hollywood
Tel. 4776-8732
Por ahora solo de noche.
Lunes a sábados de 20:30 a 1 hs.
Domingos cerrado
Tarjetas: Visa y AMEX
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