Cuando el privilegiado huésped se asoma a la ventana de su suite en el
Hotel Four Seasons, una de las primeras cosas que ve, además del tránsito sobre Avenida Libertador, es la marquesina de
Balcony Steak House: la última novedad que aparece en La Recova, esa pequeña y exclusiva isla del archipiélago gastronómico porteño.
Situado en uno de los extremos del complejo de La Recova, que desde hace casi dos décadas reúne a algunos ya clásicos exponentes de la cocina local, Balcony propone buena gastronomía en un lugar privilegiado: hacia fuera, un balcón con
vista a la paqueta calle Posadas y a la fachada del hotel. Hacia adentro, un espacio de
300 metros cuadrados con boxes circulares y mesas grandes, bien separadas una de la otra. Esto, más una acústica especial, hace que los diálogos de cada mesa sean completamente privados: chusmas y curiosos abstenerse.
El término
Steak House puede sonar un poco ambiguo para quien no conoce Balcony. ¿Es una casa de carnes? Sí. Pero no al estilo norteamericano, como otros “Steak Houses” que aparecieron en Buenos Aires últimamente. En Balcony
la carne es argentina y se cuece en la parrilla, aunque también se notan ciertos toques mediterráneos, consecuencia del origen de su dueño, el italiano
Cristiano Zappaterra que, casado con la argentina Carolina Cigliutti, divide su año entre Balcony y sus dos restaurants en Rimini, frente al mar Adriático.
Vayamos a los platos, empezando por las entradas. Una opción es optar por las clásicas achuras y ensaladas. Otro buen consejo es ir a las especialidades de la chef
Gimena Cigliutti (hermana de Carolina). De las que probamos, la que más nos gustó es la
parrillada de hongos ($ 35), con portobellos, gírgolas, shiitakes y champignons asados. Otra muy buena alternativa es el
cheesecake de parmesano y mostaza ($ 18), muy suave y sabroso.
A la hora de los
principales, las alternativas también se dividen en
platos de parrilla y a la carta En el primer grupo caben los cortes de carne tradicionales, incluyendo -aparte de la consabida vaca nacional- cordero, cerdo y pescado. Además, se agregan especialidades de parrilla, como
tres tipos de pamplona (entre $35 y $40) o el solomillo en brochette de ciruela con chutney de mango ($35).
De la lista de platos a la carta probamos dos. El
ojo de bife con rúcula, tomates cherry y láminas de parmesano ($44), presentado como la especialidad de la casa y el
tournedo a las dos salsas con milhojas de papas a la mediterránea ($46). Las dos salsas son de Malbec y de mostaza de Dijon. Son platos muy frescos y, si bien no son para compartir, sí son abundantes.
La carta de
postres tiene 15 opciones que rondan los $15 y son, por lo general,
propuestas tradicionales. Probamos la Degustación Balcony ($ 36): un recorrido por tres de estas opciones, ideal para compartir. Trae strudel de manzana con helado de canela, crêpes porteños (de dulce de leche, con helado) y marquisse de chocolate a la páprika, siendo éste el más interesante.
Tiene una cava propia que deriva en una
completa carta de vinos. La barra no es para tragos ni aperitivos, pero tiene una buena variedad de
whiskies y maltas, que uno no siempre encuentra en este tipo de lugares.
Conclusión: otro fiel exponente de la parrilla argentina, bien atendida, bien ubicada, con estacionamiento incluido, e ideal para que llegues con amigos o gente de negocios, locales y extranjeros. Si será en pocos años un nuevo clásico, el tiempo lo dirá.
Avenida 9 de Julio 1465, esquina Posadas
4394-4888 4322-0746www.balconyresto.com.ar